Llega hoy Busco al hombre de mi vida, marido ya tuve a Auditorio Santiago con tres hermosa actrices
Monterrey recibió con aplausos, cámaras y mucho humor al elenco de “Busco al hombre de mi vida, marido ya tuve” durante su rueda de prensa previa a la función en el Auditorio Santiago. Y sí, aunque las ojeras eran reales —“llegamos a las 2 de la mañana, chicos, por eso los lentes”, confesó entre risas Isabella Camil—, el entusiasmo del elenco estaba intacto.
La producción, encabezada por Sabine Moussier, Issabela Camil y Anna Ciocchetti, llegó a Nuevo León después de una gira que, según contaron, ha estado llena de teatros abarrotados, carcajadas y aplausos de pie.
“Quiero hasta llorar, se los juro”, dijo Issabela al recordar las recientes presentaciones.


Pero más allá de la comedia y los momentos caóticos de pareja que se viven en escena, el mensaje principal de la obra quedó clarísimo durante la conferencia: el amor de tu vida eres tú.
“Si tú te amas, tú te respetas y tú te cuidas, estás listo para encontrar al amor de tu vida… o a los amores de tu vida”, compartieron al hablar sobre cómo ha evolucionado el mensaje de la puesta en escena después de cuatro años de funciones.
Y es que la obra no solo se ha convertido en una favorita del público por las risas garantizadas, sino porque toca fibras muy reales: relaciones tóxicas, miedo a la soledad y esa eterna búsqueda de validación en pareja.
Durante la charla, Anna Ciocchetti destacó que el éxito del proyecto radica precisamente en esa conexión emocional con el público.
“Todos hemos pasado por conflictos de pareja. Pero esta obra también es un himno al amor propio”, aseguró.



La química entre las actrices fue evidente durante toda la conferencia. Entre bromas, abrazos y anécdotas, hablaron sobre cómo la amistad real entre ellas termina reflejándose arriba del escenario.
“Es una gozadera subir con ellas”, confesó Isabella sobre compartir escena con Sabine y Anna.
Otro de los momentos más divertidos llegó cuando hablaron de los retos actorales que les ha dejado la obra. Desde perder el miedo al ridículo hasta interactuar directamente con el público rompiendo la famosa “cuarta pared”.
“¿Y si no se ríen?”, recordó Anna entre carcajadas sobre uno de sus mayores temores al inicio del proyecto.
La música también se llevó parte del protagonismo. El elenco explicó que cada escena tiene un soundtrack emocional que conecta con experiencias amorosas muy específicas: desde heartbreaks intensos hasta recuerdos imposibles de borrar.
Y claro, no faltó el toque norteño y relajado para invitar al público regio:
“Vayan al teatro, luego a las paletas o a la Cola de Caballo”, bromearon antes de despedirse.
La función prometía una noche de carcajadas, reflexiones y mucho caos emocional… del divertido.
Imágenes por: Arqueles García

