La Orquesta de la UANL presenta Carmina Burana en la Arena Monterrey
Monterrey, Nuevo León. Después de ocho años imaginándolo, el director Eduardo Díaz Muñoz finalmente verá cumplido uno de sus grandes anhelos al frente de la Orquesta Sinfónica de la Universidad Autónoma de Nuevo León: dirigir Carmina Burana en la Arena Monterrey este jueves 9 de julio.
Cortesía Arqueles GarciaCortesía Arqueles Garcia
Así lo compartió durante la rueda de prensa previa al concierto, acompañado por los solistas Ricardo Herrera, Anabel de la Mora y Daniel Vargas, quienes coincidieron en describir la obra de Carl Orff como una experiencia que nunca deja de emocionar.
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Para Díaz Muñoz, la fuerza de Carmina Burana radica en que habla de todo aquello que sigue siendo profundamente humano. Basada en 24 poemas medievales seleccionados por Carl Orff entre un manuscrito de 257 textos, la obra aborda el amor, la fortuna, el deseo, la crítica al poder, la embriaguez y la fragilidad de la existencia.
“La imagen perfecta es una rueda de la fortuna. La vida es eso: unas veces estamos arriba y otras abajo. Y por eso la obra termina exactamente como empieza.”
El director explicó que, aunque siempre procura ser fiel a la partitura, cada interpretación implica asumir riesgos.
“Uno puede jugar con las intensidades, con los silencios y con los tempos. Me gusta caminar cerca del abismo, porque ahí sucede esa energía irrepetible que sólo existe en un concierto en vivo.”
La soprano Anabel de la Mora aseguró que, pese a haber interpretado la obra en numerosas ocasiones, cada versión representa un nuevo descubrimiento.
“Siempre me preguntan si no me aburre. Nunca. Cada director, cada coro y cada orquesta hacen una Carmina Burana diferente.”
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Destacó además el momento culminante de su participación, el célebre Dulcissime, uno de los pasajes más esperados por el público y que simboliza la entrega absoluta al amor.
Daniel Vargas, por su parte, habló del peculiar personaje que interpreta: el famoso ganso que canta mientras está siendo asado.
“Es una escena surrealista, pero refleja perfectamente las emociones humanas. Hay humor, dolor y una enorme exigencia vocal.”
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El barítono Ricardo Herrera compartió una de las reflexiones más emotivas de la conferencia al responder qué tema de la obra resonaba más con él actualmente.
“La fragilidad de la vida. Conforme pasan los años entiendes que todo cambia. Perdemos personas, vivimos incertidumbres, pero aun así seguimos creando, seguimos amando y seguimos adelante.”
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La conferencia también dejó ver la complicidad entre los cuatro artistas, quienes hablaron del proceso creativo como la construcción de una familia temporal nacida durante los ensayos.
Al cerrar el encuentro, Eduardo Díaz Muñoz resumió el espíritu del concierto con una frase sencilla:
“La música es emoción.”
Y lanzó una invitación directa al público regiomontano: “No se la pueden perder. Es una obra espectacular que les va a dejar el corazón lleno.”
La cita será este jueves 9 de julio en la Arena Monterrey, donde la Orquesta Sinfónica de la UANL ofrecerá uno de los conciertos más esperados del año antes del receso de verano.