Monterrey, Nuevo León. La tarde del 9 de julio, Casa COA106, en San Pedro Garza García, se convirtió en un espacio de reflexión, risas y conversaciones profundas durante la presentación del nuevo libro de Rorro Echávez. Más que una presentación tradicional, el evento fue un diálogo abierto sobre las decisiones, hábitos y relaciones que realmente construyen una vida plena.
Acompañado por Juan Pablo Murra, quien condujo la charla, Rorro compartió el origen de un libro que nació después de años de investigación, experiencias personales y conversaciones con expertos en bienestar, liderazgo y desarrollo humano. La conversación giró alrededor de cinco acciones que estructuran la obra: creer, cuidarte, amar, trabajar y disfrutar.
Uno de los momentos que más conectó con el público fue cuando explicó que creer no solo implica tener fe en algo superior, sino también confiar en uno mismo y en los demás.
“Si primero no creemos en nosotros mismos, nunca nos vamos a atrever a dar el primer paso.”
Al hablar sobre el bienestar, Rorro reconoció que durante años descuidó su propia salud mientras trabajaba intensamente. Fue entonces cuando entendió que el descanso, el manejo del estrés y los pequeños hábitos diarios son la base para sostener cualquier sueño.
Entre los consejos más prácticos destacó la llamada regla de los dos días:
“No pasa nada si fallas un día. No pasa nada si fallas dos. Lo importante es no dejar que pasen más de dos días sin volver a empezar.”
Otro de los mensajes más poderosos llegó al hablar sobre identidad y hábitos, inspirado en Atomic Habits:
“Te acabas convirtiendo en la historia que tú mismo te cuentas.”
La charla también abordó el valor del amor propio, la terapia, la amistad y las relaciones significativas. Rorro recordó que las investigaciones más largas sobre felicidad coinciden en una conclusión sencilla: las personas que cultivan relaciones profundas viven vidas más plenas.
“Las relaciones son como plantas: unas necesitan agua todos los días y otras sobreviven mucho tiempo sin verla, pero todas necesitan cuidado.”
En el capítulo dedicado al trabajo, invitó a cambiar la perspectiva de verlo únicamente como una fuente de ingresos para entenderlo como una oportunidad diaria de servir, crecer y aportar valor.
Finalmente, cerró con el tema que, confesó, más trabajo le cuesta practicar: disfrutar. En una cultura obsesionada con la productividad, defendió la importancia de recuperar los hobbies, el ocio y los espacios donde simplemente hacemos algo porque nos hace felices.
“Nunca terminas de trabajar. Por eso también hay que aprender a disfrutar sin culpa.”
Videojuegos, carpintería, canto, lectura o cualquier actividad que nos conecte con el presente fueron algunos ejemplos que compartió para recordar que una gran vida no solo se construye produciendo, sino también viviendo.
La presentación dejó claro que este libro no busca ofrecer fórmulas mágicas, sino herramientas para reflexionar y actuar. Con un estilo cercano, ejemplos cotidianos y ejercicios prácticos, Rorro propone una guía para quienes desean crecer personal y profesionalmente sin perder de vista lo más importante.
Una tarde llena de aprendizajes, conversaciones sinceras y recordatorios oportunos de que construir una gran vida comienza con pequeñas decisiones que repetimos todos los días.