Experiencia, familia y un “Gran Baile” que promete hacer historia en Monterrey
Podemos encontrar canciones que se escuchan y otras canciones que se heredan. Para Bronco, esa diferencia se ha convertido en una de las claves de su permanencia: mientras nuevas generaciones descubren sus temas, quienes crecieron con ellos ahora se encargan de enseñárselos a sus hijos.
Ese espíritu acompañó la rueda de prensa en la que Bronco confirmó su regreso a Monterrey con “El Gran Baile”, los próximos 2 y 3 de octubre en la Arena Monterrey, dos noches que la agrupación promete vivir de una manera distinta a la del año pasado.
Cortesía Arqueles GarcíaCortesía Arqueles García
“Queremos que también la gente lo disfrute muchísimo este 2 y 3 de octubre”, compartió Lupe Esparza, adelantando que el espectáculo contará con nuevos elementos audiovisuales, vestuario y una producción renovada.
Pero si algo quedó claro durante el encuentro con los medios es que Bronco no pretende vivir únicamente de la nostalgia. A sus casi cinco décadas de historia, la agrupación entiende que mantenerse vigente también significa escuchar, aprender y atreverse a cambiar.
Lupe Esparza lo resumió desde una perspectiva muy personal. Al hablar de lo que los años le han enseñado, reconoció que continúa aprendiendo porque los tiempos también han cambiado.
Trabajar junto a sus hijos ha significado para Lupe aprender a soltar algunas de las riendas que durante años sostuvo con firmeza. El cantante reconoció que ha aprendido a escuchar las nuevas ideas de los integrantes más jóvenes de Bronco, incluso al grado de permitirles tomar decisiones importantes en canciones y arreglos.
“Tengo que aprender a vivir por esos tiempos. Tengo que aprender a manejar redes sociales”, dijo entre risas, convencido de que la carrera artística exige estar en constante movimiento y haciendo nuevas propuestas.
Cortesía Arqueles GarcíaCortesía Arqueles García
“He aprendido a no aferrarme a mis ideas que en su momento fueron exitosas”, confesó.
Sus hijos, por su parte, hablaron del otro lado de esa relación: el aprendizaje de crecer viendo a su padre trabajar.
Para ellos, el profesionalismo de Lupe ha sido una escuela. Más que una enseñanza verbal, aseguran haberlo aprendido observándolo: su entrega a las canciones, a las producciones y, sobre todo, al escenario.
La dinámica familiar también ha permitido que Bronco encuentre un equilibrio entre tradición y renovación. La esencia, asegura Lupe, no puede perderse, pero sí puede vestirse de otra manera.
La agrupación ha intensificado su presencia en el estudio y en redes sociales, consciente de que actualmente las canciones circulan a una velocidad vertiginosa. En medio de ese escenario, permanecer vigente requiere trabajo constante y mientras el mundo cambia, hay algo que Bronco no piensa abandonar: las canciones de amor.
Lupe reconoció que los tiempos han cambiado y que los gustos también, pero aseguró que la agrupación continúa creyendo en las letras románticas, en el respeto y en la posibilidad de que una canción acompañe los sentimientos de quien la escucha.
Porque quizá ahí está una parte del secreto de Bronco: no perseguir cada tendencia, sino mantener una identidad propia.