La Santa Cecilia y sus encuentros con dos leyendas
Monterrey, Nuevo León. Hay algo mágico en ser melómana: escuchar una canción y preguntarse qué historia habrá detrás. Quién la escribió, dónde nació, qué recuerdos guarda y, sobre todo, qué caminos habrá recorrido antes de llegar a nuestros oídos.
Por eso, cuando La Santa Cecilia contó en rueda de prensa cómo la música los llevó a compartir escenario con Elvis Costello y John Paul Jones, fue imposible no quedarse escuchando con esa emoción que sentimos quienes amamos profundamente la música.
La agrupación angelina está de regreso en Monterrey. Este 3 de septiembre se presentará en Foro Corona, donde llegará con Los años, su reciente álbum y una celebración muy especial: 19 años caminando juntos por la música.


Pero antes de hablar del concierto, vale la pena detenerse en esas historias que parecen pequeñas anécdotas para quien las cuenta, pero que para cualquier amante de la música son auténticos tesoros.
“¿El bajista de Led Zeppelin quiere tocar con nosotros?”
Imaginen la escena.
La Santa Cecilia está en un festival en Todos Santos, Baja California Sur, cuando el organizador se acerca y les dice que John Paul Jones quiere tocar con ellos.
Sí, ese John Paul Jones.
El legendario músico de Led Zeppelin.
La sorpresa fue inmediata. Pero entonces ocurrió algo todavía más bonito: Jones llegó al soundcheck con una mandolina y ahí estaba la oportunidad de hacer lo que La Santa Cecilia sabe hacer tan bien: mezclar mundos.
Lo invitaron a tocar un son jarocho.
Una leyenda del rock británico, una mandolina y música tradicional mexicana compartiendo el mismo escenario.
Para Marisol Hernández, fue una de las experiencias más hermosas de su carrera. No solamente por estar junto a una figura de semejante dimensión, sino porque aquel encuentro representaba exactamente lo que La Santa Cecilia ha defendido durante años: la música como un puente entre culturas.
Y entonces apareció Elvis Costello
La otra historia tiene un ingrediente adicional: la admiración.
Marisol contó que es fan de Elvis Costello desde hace muchos años. Su productor le mostró la música de La Santa Cecilia y al músico británico le gustó lo que escuchó y a partir de ahí llegó el encuentro y después, las invitaciones de Costello para compartir escenario.
Me gusta pensar que detrás de estos momentos hay algo más que casualidad. Hay canciones que encuentran a otras canciones. Músicos que reconocen a otros músicos. Caminos que se cruzan porque, de alguna manera, la música ya estaba haciendo el trabajo de acercarlos.
19 años de historias convertidas en canciones
Ahora La Santa Cecilia está escribiendo un nuevo capítulo con Los años.
El álbum llega justo cuando la agrupación celebra 19 años de trayectoria y tiene algo particularmente entrañable: todas sus canciones son originales.
No es solamente un disco nuevo. Es un álbum construido con pedazos de vida.
Está Los años, una canción sobre las relaciones duraderas y sobre ese camino que han recorrido juntos durante casi dos décadas.
Está Dolores Hidalgo, nacida de una experiencia que Marisol todavía canta con emoción: haber tenido la oportunidad de cantarle a José Alfredo Jiménez en su tumba, mientras todo el pueblo celebraba al maestro.
Y está Corazón Bordado, una canción que nació a partir de un regalo y que terminó convirtiéndose en una celebración de la indumentaria mexicana, de nuestras raíces y del arte hecho con las manos.
Incluso en esta canción aparece otra de las características que definen a La Santa Cecilia: la capacidad de tender puentes. El tema incorpora elementos de country y dialoga con el bordado western estadounidense.
Porque para ellos mezclar no significa perder identidad, sino todo lo contrario.
Significa descubrir nuevas maneras de decir quiénes son.
Monterrey también los abraza
Durante la rueda de prensa hubo un momento particularmente bonito cuando hablaron de Monterrey y de la música que los ha acompañado desde lejos.
Recordaron a Los Cadetes de Linares y otras expresiones de la música norteña que forman parte de la identidad de esta región.
Ahora ellos también exploran esos sonidos y los llevan a su propio universo.
Y cuando hablan del público mexicano, se nota el cariño.
Después de tocar en distintas ciudades, cuentan que ya ven a la gente cantando las canciones nuevas. Para cualquier músico, ese instante debe sentirse como una pequeña victoria: saber que algo que nació dentro de ti ya vive también en alguien más.
La Santa Cecilia lo sabe.
Por eso regresan a Monterrey con gratitud con música nueva.
Los sueños todavía siguen
A punto de llegar a los 20 años, la agrupación ya piensa en cómo celebrarlo. No cuentan todavía las sorpresas —y quizá sea mejor así—, pero sí hablan de seguir soñando.
Quieren llevar su música a nuevos lugares, llegar a Sudamérica, regresar a Europa y continuar explorando.
Y eso es quizá lo que más me gusta de escuchar a La Santa Cecilia: después de 19 años, de haber tocado junto a figuras como Elvis Costello y John Paul Jones, de haber llevado sus canciones por distintos escenarios y de haber construido una identidad propia, todavía conservan la capacidad de sorprenderse.
Siguen teniendo curiosidad y siguen jugando con los sonidos, así como soñando.
Este jueves 3 de septiembre, en Foro Corona, Monterrey podrá ser parte de un capítulo más de esa historia.
Rueda de prensa:

