Dos amigas, una complicidad y una revolución llamada “Muñecas del Estado”
Llegaron a la rueda de prensa todavía con la energía de un escenario que acababan de hacer suyo. Sayuri & Sopholovaterrizaron en Dale Mixx felices, emocionadas y con esa cercanía que rápidamente rompió la distancia entre artistas y periodistas.
Vestidas con personalidad, pero sin perder la sencillez, las dos integrantes dejaron ver que detrás de la propuesta musical existe algo todavía más importante: una amistad que se convirtió en proyecto creativo.
Antes de comenzar, tuvieron un gesto que también habla de la manera en que entienden su comunidad. Presentaron a Clarisa Hernández, conocida como Clarisa Hortaliza, quien las acompañó como intérprete de lengua de señas, y pidieron al público darle la misma importancia que a ellas.
“Estamos muy contentas”, dijeron antes de comenzar una conversación que terminó revelando mucho más que detalles de su música.


Crear sin perderse en la velocidad
En una época donde las redes sociales imponen ritmos acelerados y la industria parece exigir resultados inmediatos, Sayuri & Sopholov encontraron su propia fórmula: no correr.
La respuesta llegó desde algo tan sencillo como poderoso: su amistad.
El proyecto nació cuando ambas ya eran amigas y, con el tiempo, esa complicidad se transformó naturalmente en canciones, conceptos y presentaciones.
Para ellas, crear también significa pasarla bien, cotorrear y compartir ideas con personas cercanas.
“Lo importante es hacerlo con un chingo de amor”, fue una de las frases que mejor resumió su filosofía.
Y hay una prioridad que está por encima de cualquier meta profesional: cuidar la amistad.
Incluso fueron contundentes al hablar de ello: si algún día la presión de la música llegara a poner en riesgo esa relación, prefieren conservar a sus amigas antes que sacrificar el vínculo por el proyecto.



De la diversión a convertirse en referencia
El fenómeno de Sayuri & Sopholov también ha crecido de manera orgánica.
Con canciones como “No Hay Nada” y “Nenas Mafiosas”, las artistas encontraron una manera de apropiarse del reggaetón desde su propia identidad y sin intentar parecerse a alguien más.
Reconocieron que nunca imaginaron convertirse en una referencia dentro del reggaetón mexicano.
Su intención inicial era mucho más sencilla: hacer la música que ellas querían escuchar.
Y justamente ahí está una de las claves de su conexión con el público.
No buscan construir una imagen inalcanzable. Al contrario, hablan desde sus propias experiencias, su manera de vestir, de hablar y de vivir.
Quieren que otras jóvenes puedan verse reflejadas en ellas y entender que no hay nada de qué avergonzarse por venir de las periferias, utilizar transporte público o tener que recorrer grandes distancias para estudiar, trabajar o simplemente encontrarse con una amiga.
“Muñecas del Estado”: mucho más que una frase
La conversación tomó una dimensión especialmente emotiva cuando llegó el tema de “Las Muñecas del Estado”, concepto con el que han sido identificadas y que terminó adquiriendo una fuerza mucho mayor de la que ellas mismas imaginaron.
La frase nació de algo cotidiano: de sus propias experiencias y de esos trayectos interminables para poder verse.
Dos amigas que tenían que levantarse temprano, tomar pesero, trolebús, Metro, camiones y caminar para encontrarse.
Una rutina que podría parecer insignificante, pero que terminó convirtiéndose en canción, identidad y representación.
Para ellas, ser una “Muñeca del Estado” no habla solamente de mujeres. Habla de una generación que creció entre periferias, traslados, dificultades económicas, sueños y ganas de salir adelante.
Y fue justamente en la última pregunta de la rueda de prensa donde su respuesta tomó una emoción especial.
No se trataba únicamente de hablar de música. Se trataba de hablarle directamente a quienes todavía están buscando una oportunidad.
Su mensaje fue claro: no perder las ganas, los sueños ni la fuerza, aunque el camino sea largo.
La conversación terminó convertida en una especie de declaración de principios: estudiar, trabajar, divertirse, crear, conocer, vivir y, sobre todo, no esperar a convertirse en otra persona para comenzar a construir la propia historia.
Sayuri & Sopholov llegaron al Dale Mixx para presentar música, pero también dejaron algo más: la certeza de que la identidad puede convertirse en una forma de resistencia y que la amistad puede ser uno de los motores más poderosos para crear.
Imagenes por: Arqueles García

