đ Cuando el arte escucha a la mĂșsica y el museo se convierte en un espacio que cumple su cometido para que el arte sea y suene para todos.
Monterrey, Nuevo LeĂłn. Hay noches que no solo se iluminan con focos o velas: se encienden desde adentro, con el rumor de voces que buscan belleza, sentido, comunidad. Las ya famosas Noches de Verano en el Museo MARCO es justo eso: una invitaciĂłn a cruzar las puertas del arte contemporĂĄneo con los oĂdos abiertos y el corazĂłn dispuesto.
Este ciclo comienza el 2 de julio, con una programación que promete calidez, ritmo y asombro. La primera velada serå protagonizada por Clubz DJ Set, el 9 de julio con Nota Culichi, el 16 de julio serå el turno de Ponyboy, el 23 de julio el espacio serå para Ghetto Kids y el cierre correrå a cargo del carismåtico Gil Cerezo (vocalista de Kinky), acompañado por otros artistas invitados de la escena musical local.
Taiyana Pimentel, directora del museo, lo compartiĂł con claridad y pasiĂłn: âEl museo, cualquier museo, es hoy un eje central de la arena pĂșblica. Es una de esas instituciones que ha sobrevivido a siglos de cambio en las construcciones culturales, y por eso debe seguir evolucionando.â
Esa evoluciĂłn, en el caso de MARCO, no es frĂa ni lejana: es una apuesta por el encuentro. Porque mĂĄs allĂĄ de exposiciones y discursos curados con rigor, estĂĄ el deseo de que el arte tambiĂ©n se escuche. Que las paredes se llenen no solo de imĂĄgenes, sino de acordes, de gente, de energĂa.
âLa mĂșsica ânos recuerda Pimentelâ es el gĂ©nero artĂstico que mĂĄs pĂșblico convoca, aquĂ y en cualquier parte del mundo. Los conciertos son espacios de reuniĂłn, de emociĂłn colectiva. Y al acercarlos al museo, generamos un diĂĄlogo natural con las artes visuales, un puente que permite crecer nuestro pĂșblico y tambiĂ©n ampliar el consumo cultural.â

Ese diĂĄlogo se vuelve aĂșn mĂĄs Ăntimo gracias al arte participativo. En sintonĂa con esta visiĂłn, Noches de Verano tambiĂ©n invita a ser parte activa de un mural colectivo de Murillo, que se construye con manos ciudadanas, pinceladas espontĂĄneas, trazos compartidos. Esta experiencia ocurre en los dĂas gratuitos del museo, justo cuando la gente tiene mĂĄs oportunidad de apropiarse del espacio. Entre las 7:00 y 7:30 p.m., mientras el warm-up musical comienza a llenar el ambiente de atmĂłsfera, los asistentes pueden sumar su voz al lienzo comĂșn. Luego, a las 8:00, las salas cierran y comienza la experiencia sonora.
En esta ediciĂłn, llega la tercera emociĂłn del verano: una noche especial que coincide con el 34 aniversario del Museo MARCO. Un momento simbĂłlico, poderoso, que no se celebrarĂĄ con discursos ni ceremonias, sino con arte y presencia. âEl compromiso tiene que estar en la calidad del eventoâ, enfatizĂł Pimentel, ây en que el pĂșblico sepa y se sienta confiado de que MARCO ofrece una posibilidad cultural segura y distintaâ.
En ese espĂritu, tambiĂ©n se ha buscado un equilibrio de voces en el escenario: mujeres y hombres, mĂșsicas y mĂșsicos, en diĂĄlogo justo. âHemos cuidado profundamente que no exista ningĂșn tipo de discriminaciĂłn. Esta balanza es parte de la estrategia para que todos se sientan parte del museoâ, comparte la directora, anticipando tambiĂ©n que vendrĂĄn futuros avances en esta lĂnea.
Porque Noches de Verano no es solo un programa. Es una promesa. Una forma de decir que el arte no estĂĄ lejos ni en silencio: estĂĄ aquĂ, vibrando entre nosotros. Y que el museo no es un edificio solemne, sino una plaza viva, abierta, que tambiĂ©n sabe celebrar su aniversario con emociĂłn compartida.



imĂĄgenes por: Arqueles GarcĂa
Puedes consultar la rueda de prensa dando click aquĂ:


