Monterrey, Nuevo León. Asistí la noche de anoche, miércoles, a Cinépolis Garza Sada, para ver “Primate” película dirigida por Johannes Roberts; considerado uno de los maestros de la nueva ola del Terror, que ha dirigido películas como “Terror a 47 metros”, “Resident Evil: Welcome to Rackoon City”, “The Strangers: Pray at Night” y la precuela “The First Omen” del 2024.
La función comenzaba en punto de las nueve de la noche, y siendo extremadamente sincero, no iba con tantas expectativas positivas sobre esta movie: no es necesario ser un cinéfilo de alta categoría, ves el póster, lees dos o tres líneas de una breve sinopsis y es inevitable hacer un viaje al pasado y recordar una, dos, cuatro películas hechas (en los setentas, ochentas) de animales salvajes, o, que luego “se vuelven salvajes”. No nos vayamos tan lejos: “Cujo” de Stephen King, y cuando te enteras que, nuestro protagonista, un simpático e inteligente chimpancé domesticado se llama Ben, piensas: “¿Qué no había una rata asesina llamada también Ben?”
No cabe duda, uno cuando escribe y crea; es inevitable no tomar como referencias, gustos e influencias y apropiárselas como propias. Y es válido. Y si no, no existiría el cine de Tarantino.
Hace años me obsesioné por el caso de Charla Nash, la mujer que fue atacada por un chimpancé mascota, el cual era de su mejor amiga. El chimpancé, de nombre Travis, animal actor en series y anuncios de televisión y que contaba en ese entonces con catorce años, simplemente “desconoció” a la amiga de su dueña, y la atacó, arrancándole el rostro y ambas manos. El motivo aparente fue que Charla, sostenía, frente a él, un peluche de Elmo, el cual era uno de sus juguetes favoritos; en la película vemos que Ben tiene un osito de felpa como uno de sus juguetes favoritos…este tipo de cosas me hace preguntar: ¿Será que si se tomó como inspiración el tan sonado caso de Travis? (Porque en el filme del 2022 llamado “¡Nop!” ya se muestra un ataque igual y una escena recreada exactamente como cuando Charla Nash regresa y muestra su “nuevo” rostro. Sí, Nash tuvo que someterse a diversas operaciones y a un trasplante de rostro, después del ataque quedó ciega, pero aun permanece con vida.


Pero como les decía, no iba con las mejores expectativas y vaya sorpresa enorme que me llevé: Una gran película de terror, con los elementos visuales necesarios, la tensión, violencia, sangre y gore que ya hubiera deseado el mismísimo Stephen King para su “Cujo” (que, no olvidemos, es totalmente ochentera, vaya si hasta un actor se tuvo que poner el traje de perro San Bernardo y vestirse de él), todo era tan 1984, y sí, es cierto, acá es igual con Ben… también es un actor quien lo interpreta, un animatrónico (¿recuerdan a Gollum, del Señor de los Anillos?), pues eso mismo: junto con un equipo de titiriteros.
Bueno, la peli tiene todo eso y más, más sustos y muy muy poco humor negro, la cual la hacer ser una peli más seria. Con una trama bastante sencilla, la chica universitaria (Lucy) interpretada por Johnny Sequoyah, que regresa con unas amigas a su casa paterna, en la isla de Hawaii, dónde vive su hermana menor y su padre, escritor y protector de este tipo de animales: los chimpancés… y Ben, que también es parte de la familia, y es amigable y juguetón, hasta que una mandrágora lo muerde.
Por cierto, el padre de Lucy también hace un gran papel en el filme y es brillantemente interpretado por Troy Kotsur que es un actor con discapacidad auditiva. Así que bueno, no piensen que está actuando… él solo hace papeles de sordo. Y aquí es el padre de familia protector, escritor exitoso, y que no puede oír los momentos en que Ben está casi matando, prácticamente a un ser querido y cercano a él. (Y esos momentos dónde no hay sonido, son geniales y le dan bastante tensión al filme).
Corran a verla, apenas se estrena. Si son fanáticos del cine ese que te tiene al filo de la butaca y si un poco, un mucha de sangre no te afecta para nada. Y si eres cómo yo, de tener gatos y perros como mascotas (una tortuga está bien, también la tengo): quédate así…por si los changos, quiero decir “por si las moscas”.



