Monterrey, Nuevo León. Pocas bandas dentro del rock mexicano han logrado construir un universo tan propio, sofisticado y emocional como Fobia. Y quedó clarísimo durante su presentación la noche del sábado 23 de mayo en el Escenario GNP Seguros de Monterrey, donde la agrupación ofreció una noche cargada de nostalgia, intensidad y canciones que siguen sonando tan vigentes como hace más de tres décadas.
Con el recinto completamente lleno, la expectativa era enorme. No solamente por reencontrarse con una de las bandas más importantes del rock nacional, sino porque Fobia representa algo más profundo para varias generaciones: una manera distinta de entender la música, las emociones y hasta la estética del rock en español.
Desde sus inicios, Fobia siempre se sintió diferente. Para muchos era una banda adelantada a su tiempo; para otros, un grupo de “niños fresas” haciendo rock extraño y experimental. Pero el paso de los años terminó confirmando algo indiscutible: su propuesta era única.


Sobre el escenario aparecieron cuatro de sus fundadores acompañados ahora por Elohim Corona en la batería, quien desde su incorporación oficial al grupo logró imprimir una energía propia y explosiva.
Javier Ramírez “El Cha” desbordó carisma desde el bajo; Iñaki Vázquez construyó atmósferas fascinantes desde los teclados; Leonardo de Lozanne mantuvo intacta esa presencia escénica magnética que sigue provocando suspiros generación tras generación; mientras Paco Huidobro —autor intelectual de gran parte del imaginario de la banda— sostuvo con absoluta precisión las guitarras y las letras que convirtieron a Fobia en un referente indispensable del rock mexicano.
Poco después de las 9:00 de la noche, imágenes de seres alados y esculturas de cerámica comenzaron a aparecer en las pantallas acompañadas de sonidos selváticos. La estética de esta nueva gira parecía dialogar perfectamente con esa visión poética y simbólica que siempre ha acompañado la obra de Huidobro.



Entonces comenzaron a aparecer uno a uno sobre el escenario hasta desembocar en “Veneno Vil”, tema que desató inmediatamente la euforia del público bajo luces rojas y una atmósfera completamente hipnótica.
A partir de ahí, el concierto se convirtió en un recorrido cuidadosamente construido por distintas etapas de su discografía.
“No eres yo”, “Plástico” y “Dios bendiga a los gusanos” llevaron al público directamente hacia el espíritu experimental y oscuro de sus primeros discos. Más tarde apareció “El Crucifijo”, uno de los momentos más intensos de la noche gracias a esa combinación entre la interpretación teatral de Leonardo y las letras profundamente poéticas de Paco.
Uno de los momentos más emotivos ocurrió cuando Leonardo agradeció el cariño histórico de Monterrey hacia la banda.
“La razón por la cual estamos arrancando en ciudades tan importantes como Monterrey es porque aquí nacieron los primeros fans de Fobia”, comentó Leonardo antes de interpretar “Corazón en caracol”.
La canción provocó una reacción especialmente emocional entre el público. Y no era para menos: sigue siendo una de las piezas más sensibles y melancólicas de todo su catálogo.
Durante la noche también sonaron temas fundamentales como “Caminitos hacia el cosmos”, “Pudriendo”, “No soy un buen perdedor”, “Descontrol”, “Miel del escorpión”, “Regresame a Jupiter”, “Hipnotízame”, “Fiebre”, “Dos corazones”, “Maten al DJ” y “Hoy tengo miedo”.
Cada canción confirmó algo que pocas bandas consiguen después de tantos años: envejecer con dignidad.
Musicalmente, Fobia sigue sonando impecable. La voz de Leonardo permanece sorprendentemente intacta y la ejecución instrumental de todos los integrantes continúa siendo extraordinaria. Especialmente Elohim Corona, cuyo solo de batería terminó convirtiéndose en uno de los momentos más celebrados de toda la noche.
La despedida llegó con “Microbito”, acompañada de serpentinas, colores y personas del público invadiendo el escenario en medio de un ambiente completamente festivo.
Así terminó una presentación que no solamente funcionó como un ejercicio de nostalgia, sino como la confirmación de que Fobia sigue siendo una de las bandas más importantes, elegantes y visionarias que ha dado el rock mexicano.
Porque más allá de los recuerdos, sus canciones continúan conectando emocionalmente con nuevas generaciones y eso solamente lo consiguen las bandas verdaderamente eternas.


Imágenes por: Arqueles García


