Si sientes que últimamente la escena alternativa mexicana está vibrando distinto… no es tu imaginación. Hay una nueva ola de artistas que están haciendo las cosas a su manera, sin pedir permiso, y en esa conversación aparece fuerte un nombre: IZA TKM.
Probablemente la viste primero en redes, en playlists medio escondidas o en ese loop raro de TikTok que no puedes dejar de repetir. Pero lo interesante es que IZA TKM ya no es solo descubrimiento: está en pleno momento de expansión.
Este 2026 marca un punto clave porque lanzó su primer tour, I Music Listening Tour, un recorrido que nace de su primer álbum y que, según ella misma ha compartido, es un proyecto que “ama profundamente” y que por fin puede llevar al escenario. (Instagram)
Y eso se siente.
Su propuesta mezcla pop, electrónica, drum & bass y sonidos urbanos sin clavarse en etiquetas, algo que la ha colocado como una de las voces emergentes más interesantes del circuito alternativo mexicano. (Prensa Ocesa)
No es solo música: es estética, narrativa y mood.
El tour arrancó en marzo en Santiago de Chile, y desde ahí empezó a moverse con fechas que conectan distintas ciudades y públicos. Después vino Acapulco, pasó por Ciudad de México —donde presentó su universo sonoro en el Foro Puebla— y ahora le toca a casa.
Porque sí, Monterrey es la siguiente parada.
El próximo 07 de mayo, IZA TKM llega al Foro Corona, en lo que promete ser uno de esos conciertos donde sientes que estás viendo algo justo antes de que explote. (Ticketmaster México)
Después seguirá su ruta por Guadalajara y dará el salto hasta Asturias, confirmando que esto ya no es solo un fenómeno local.
Lo interesante de IZA TKM es que no intenta encajar: su proyecto se siente libre, medio caótico (en el buen sentido) y muy emocional. Canciones que hablan de amor, nostalgia, ansiedad y conexiones raras, pero con beats que te hacen querer moverte aunque no entiendas del todo por qué.
Ir a su concierto no es solo “ver a una artista nueva”. Es meterte a un universo que todavía se está construyendo en tiempo real.
Y eso —cuando pasa— vale la pena vivirlo.



