Monterrey, Nuevo León. Hay días que parecen prestados. La ciudad amaneció con ese raro regalo: lluvia ligera, aire fresco, una pausa inesperada en medio del calor habitual. Y quizá no fue coincidencia que, justo en ese clima, se hablara de silencio.
En La Milarca, entre micrófonos, miradas curiosas y una sala que poco a poco se llenaba, apareció la voz —y también la pausa— de Hugo Mujica. No como una figura lejana, sino como alguien que viene a recordarte algo que ya sabías pero habías olvidado: que el silencio no es ausencia, sino otra forma de escuchar.
La rueda de prensa organizada por Departamento de prensa de 3 Museos y Vaso Roto Ediciones, fue más que una rueda de prensa. Fue un pequeño ensayo sobre lo esencial. Se habló de poesía, sí, pero también de algo más difícil de nombrar: esa dimensión donde lo importante no hace ruido.




Mujica lo dijo sin grandilocuencia. El silencio —ese que muchos creen vacío— es en realidad el momento en que todo está diciendo algo. Solo que no siempre estamos dispuestos a escuchar. Quizá porque vivimos rápido, o porque lo útil ha desplazado a lo significativo.
Hubo una imagen que se quedó flotando en el aire: un colibrí intentando apagar un incendio con una gota de agua. “Hago lo propio”, dice. Y tal vez de eso va todo. De escribir, de leer, de detenerse. De hacer lo que a cada quien le toca, aunque parezca mínimo.
También habló de la poesía como un lenguaje que no impone, que no cierra, que deja espacio. Un lenguaje que no busca explicarte la vida, sino abrirla un poco más. Porque, al final, cada lector no encuentra al poeta: se encuentra a sí mismo.
Y entre preguntas sobre su pasado —Nueva York, la contracultura, el monasterio— y reflexiones sobre la prisa contemporánea, quedó algo claro: no se trata de entenderlo todo. Se trata de atender.


Mañana, cuando la sala se llene para escucharlo leer, probablemente pasará lo que él mismo mide como éxito: no los aplausos, no las palabras… sino la densidad del silencio que quede entre ellas.
La invitación queda abierta para todo aquel que desee hacer una pausa y habitar la poesía desde otro lugar: este martes 21 de abril a las 20:00 horas, las puertas de La Milarca recibirán a quienes quieran sumarse a esta experiencia única junto a Hugo Mujica. La entrada será libre hasta completar el aforo, en una noche donde el silencio, la palabra y la presencia se entrelazarán para recordarnos que, a veces, lo más importante no se dice… se escucha.
Consulta la Rueda de prensa aquí:
Imágenes por: Arqueles García


