Monterrey, Nuevo León, El domingo 19 de julio bajó el telón de uno de los eventos que marcó el verano en Monterrey. Después de más de un mes de actividades, el Fan Fest llegó a su fin dejando mucho más que partidos de futbol: dejó historias, amistades, conciertos, celebraciones y recuerdos que difícilmente volverán a repetirse.
Confieso que no soy una apasionada del futbol. Sin embargo, bastó vivir unos cuantos días dentro de esta gran fiesta para entender por qué millones de personas lo sienten con tanta intensidad.
La emoción terminó siendo contagiosa.
Durante semanas recorrimos Parque Fundidora cubriendo ruedas de prensa, entrevistas y conciertos, pero también observando algo que iba mucho más allá del deporte. Personas de distintas nacionalidades convivían como si hablaran el mismo idioma. Bastaba una camiseta, un gol o una celebración para romper cualquier barrera.
En la sala de prensa también se construyeron grandes momentos. Compartir la cobertura con colegas, intercambiar experiencias y conversar con artistas como Kakalo, Luis Mexia en el último día y muchos artistas más como La Leyenda, El Gran Silencio, De Parranda, Caballo Dorado, La Sonora Dinamita, Genitallica, La Costumbre, Los Payasónicos, Kevis & MAykyy, Jumbo y muchos más, hizo que cada jornada tuviera una historia diferente por contar.


El cierre fue exactamente como debía ser: intenso.
Primero llegó la celebración por el triunfo de España, seguida por una tarde de música que reunió a Mia Salinas, Kakalo y Luis Mexia antes de recibir a Carín León, encargado de cerrar la noche con un concierto que puso a cantar a miles de personas y dejó el ambiente en su punto más alto.




Sin embargo, el verdadero espectáculo también estaba fuera del escenario.
Las camisetas de diferentes selecciones pintaban cada rincón del parque; las pantallas gigantes reunían a familias completas; los vasos conmemorativos terminaban convertidos en juegos improvisados entre desconocidos que, por unas horas, parecían amigos de toda la vida.
Monterrey también mostró su capacidad para convertirse en sede de una fiesta internacional. Parque Fundidora, Macroplaza y Parque del Agua abrieron espacios para recibir a miles de aficionados que no querían perderse la experiencia.
Hubo momentos complicados, como los portazos registrados en algunos accesos y situaciones que pusieron a prueba la organización. No fueron episodios agradables, pero también forman parte de una cobertura que se vivió con toda su intensidad.
En lo personal, este Fan Fest también deja recuerdos muy particulares. Risas, largas jornadas de trabajo, nuevos amigos y hasta un golpe que hoy queda como una anécdota más. Una pequeña herida de guerra que recuerda que el periodismo también se ejerce caminando entre la gente y estando presente donde ocurren las historias.
Después de más de un mes, toca despedirse de un evento que convirtió a Monterrey en el punto de reunión de miles de personas unidas por el futbol, la música y la celebración.
No sabemos cuándo volverá a repetirse una experiencia como esta, pero quienes la vivimos desde el primer día sabemos que el Fan Fest no solo llenó de vida a la ciudad: también nos regaló recuerdos que permanecerán mucho después del último concierto y del último silbatazo.


Imágenes por: Arqueles Garcia

