Monterrey, Nuevo León. Tras una rueda de prensa íntima y cargada de anécdotas, quedó claro que estar frente a Mikel Erentxun no es cualquier cosa. El exlíder de Duncan Dhu mantiene ese porte sobrio, elegante, casi atemporal, que ha definido su carrera desde los años 80.
Con la misma calma con la que responde preguntas —rechazando modas, defendiendo lo analógico y dejando claro que su música nunca ha seguido corrientes—, el artista reafirma por qué su legado sigue vigente. Su visión es clara: canciones que no pertenecen a una época, sino a la memoria colectiva.
Minutos después, ya sobre el escenario Fusion Telcel, esa teoría cobró vida. A pesar del cansancio acumulado del festival, el público no dudó en recorrer la distancia necesaria para presenciar un show que apeló directamente a la nostalgia. Y valió la pena.
La voz de Erentxun se mantiene firme, intacta, como si el tiempo no hubiera pasado. Tema tras tema, fue construyendo una atmósfera elegante y emotiva, donde cada acorde evocaba décadas de historia del rock en español.
El cierre llegó con “En algún lugar”, himno generacional que, en esta ocasión, se transformó en una versión particularmente emotiva, coreada por un público que confirmó que algunas canciones, simplemente, no envejecen.


