Monterrey, Nuevo León. Hay gente que envejece en el rock como este fabuloso artista llamado David Byrne, que parece volverse cada vez más raro, más libre y más interesante.
Acaba de lanzar “¿Cuál Es La Razón?” junto a Natalia Lafourcade, una nueva versión de “What Is The Reason For It?” convertida en un pop mutante con espíritu latino, metales expansivos y esa elegancia extraña que Byrne maneja como nadie.
La sorpresa extra: anunció fecha en Monterrey el 10 de septiembre en el Escenario GNP Seguros.

Y sí, emociona porque Byrne no es solo un músico haciendo gira.
Es alguien que entiende el arte como movimiento. Como conversación. Como experimento permanente.
Eso siempre me ha encantado de su trabajo: ha ido mucho más allá de la música, explorando cómo se conectan performance, pensamiento, diseño, teatro, libros e incluso la vida cotidiana.
Hace canciones, sí.
Pero también diseña experiencias.
Lo mismo puede sacar un álbum como Who Is the Sky?, escribir un libro como Sleeping Beauties: Why Good Ideas Go Dormant and How They Wake Up o montar shows que parecen instalaciones vivas y por eso cada lanzamiento suyo se siente menos como promoción y más como otro capítulo de una obra en expansión.
Además, escuchar a Byrne dialogando con Natalia no se siente forzado; se siente natural, juguetón, curioso.
Si algo sigue demostrando Byrne es que la creatividad no tiene por qué volverse conservadora con los años.


