El terror psicológico convierte los recuerdos en un laberinto sin salida
Cobertura por: Iván Gloria
Monterrey, Nuevo León. Backrooms, se trata de una experiencia inquietante donde la verdadera amenaza parece esconderse dentro de la mente humana. Basada en la perturbadora serie web creada por Kane Parsons —que se convirtió en fenómeno viral por transformar espacios vacíos y aparentemente normales en escenarios de pesadilla— esta nueva adaptación cinematográfica lleva el concepto a un nivel mucho más psicológico, emocional y cinematográfico.
Tuve oportunidad de asistir a la premier realizada en Cinépolis Nuevo Sur, un complejo que además de contar con salas tradicionales y VIP, ofrece una experiencia bastante cómoda para disfrutar este tipo de películas donde el sonido, la atmósfera y la tensión juegan un papel fundamental.
Desde los primeros minutos, Backrooms logra construir una sensación constante de incomodidad. La historia sigue a Clark, interpretado por Chiwetel Ejiofor, un empresario que atraviesa una fuerte crisis personal tras su divorcio y que comienza terapia con la Dra. Mary Kline, interpretada por Renate Reinsve. Lo que parece una sesión psicológica convencional termina convirtiéndose lentamente en algo mucho más oscuro, donde recuerdos reprimidos, dimensiones extrañas y traumas emocionales comienzan a mezclarse peligrosamente.
Y ahí es donde la película encuentra su mayor fortaleza: no depende únicamente de monstruos o sustos fáciles. El verdadero terror aparece en la sensación de pérdida de control, en los silencios incómodos, en esos espacios interminables que parecen existir fuera de la realidad y en la idea de que algunos recuerdos jamás deberían abrirse nuevamente.


Kane Parsons, quien dirige esta adaptación, logra conservar esa esencia inquietante que hizo tan popular a los Backrooms en internet: lugares vacíos, luces fluorescentes, pasillos infinitos y una sensación constante de estar atrapado en un sitio donde las reglas normales ya no existen. Pero aquí también añade una capa emocional mucho más profunda relacionada con el duelo, la memoria y los laberintos mentales.
Visualmente, la película juega muchísimo con la ansiedad del espectador. Hay escenas donde prácticamente no ocurre nada… y aun así resulta imposible relajarse. El diseño sonoro también merece mención especial porque convierte cada ruido, eco y silencio en parte del terror psicológico.
Sin entrar en spoilers, el desenlace termina llevando la historia hacia un terreno bastante más reflexivo de lo que uno podría esperar en una película inspirada en una creepypasta viral.


Si disfrutas el horror psicológico, las historias sobre dimensiones extrañas y las películas donde la tensión emocional pesa más que los jumpscares tradicionales, definitivamente vale la pena verla en pantalla grande.
Backrooms estrena este 28 de mayo en Cinépolis.
Trailer:


