Monterrey, Nuevo León. Arath Herce no parece pertenecer del todo a esta época. En una industria obsesionada con la inmediatez, las tendencias fugaces y el contenido diseñado para durar quince segundos, él sigue escribiendo canciones como si fueran cartas íntimas encontradas dentro de un libro viejo.
Con apenas 20 años, el cantautor mexicano ha construido una obra profundamente honesta donde conviven la melancolía, la poesía, el amor, la muerte y esa extraña necesidad humana de intentar entender lo que sentimos antes de que desaparezca. Conversar con él no se siente como una entrevista promocional; se parece más a entrar lentamente a un cuarto lleno de libros, recuerdos familiares, preguntas existenciales y canciones escritas a media madrugada.
Desde pequeño encontró en la música una manera de esconder secretos entre versos. Mientras su madre le enseñaba poesía y analizaba letras con él, su padre lo acercaba al rock & roll. Y quizá justamente ahí nació todo: en ese punto exacto donde la sensibilidad literaria y la música terminaron encontrándose.
“Siempre me llamó mucho la atención lo que se podía esconder dentro de una frase”, confesó durante la charla. “Como era una persona tímida, encontré en las canciones una forma de decir cosas que quizá de otra forma no me hubiera atrevido”.
Y esa honestidad sigue siendo el corazón de su música.
Lejos de fabricar personajes o alteregos, Arath habla de sus canciones como si fueran un diario emocional. Un espacio donde intenta entender la vida mientras la atraviesa. “Escribir canciones sigue siendo un juego”, explicó. “Y creo que he tratado de mantenerlo así”.
Esa visión resulta extraña —y refrescante— en una industria donde muchas veces parece más importante producir contenido constante que crear algo verdaderamente íntimo. Cuando se le preguntó qué pensaba sobre eso, respondió sin rodeos: “No le encuentro mucho sentido. Solo estamos llenando el mundo de más basura”.
Quizá por eso su música conecta de una forma tan distinta porque Arath no parece interesado en perseguir fórmulas virales ni personajes prefabricados. Lo suyo tiene más que ver con perseguir emociones reales. Con encontrar belleza incluso en la incertidumbre.
Y esa incertidumbre atraviesa por completo su más reciente álbum, Musas en mí, un disco que nació después de un fuerte bloqueo creativo y de una etapa donde incluso llegó a cuestionarse el sentido de escribir canciones. Curiosamente fue Bob Dylan quien terminó ayudándolo a regresar.
Una madrugada, mientras no podía dormir y escuchaba lo que creyó que era un fantasma —aunque en realidad era una mariposa golpeando sus alas contra las paredes— descubrió Rough and Rowdy Ways, el álbum más reciente de Dylan. Al día siguiente escribió la primera canción del nuevo disco.
“No sé… me inspiró mucho la idea de alguien que después de tantos años sigue manteniendo intacta la creatividad”, recordó. “Como proteger esa vela para que el mundo no la apague”.
Considero que esa frase resume perfectamente quién es Arath Herce hoy. Un artista que todavía cree en la sensibilidad, en las canciones honestas y en la necesidad de detenerse a escuchar el silencio en medio de un mundo que todo el tiempo exige ruido.
Este 28 de mayo llegará a Monterrey con su Musas Tour para presentarse en Foro Corona. Y probablemente quienes entren esa noche esperando solamente un concierto terminarán encontrándose algo mucho más raro: alguien intentando entender la vida a través de canciones.



