Alanis Yuki llegó a Dale MIXX para abrir el festival y, entre un set eléctrico y algunos momentos acústicos, dejó claro que su propuesta musical no está dispuesta a quedarse dentro de una sola etiqueta.
Después de su presentación, la artista se encontró con la prensa regiomontana para hablar de música, evolución, inspiración y de esa necesidad de mantenerse en movimiento. Para Alanis, precisamente ahí está una de las mayores libertades de ser artista: poder explorar sin tener que definirse constantemente.
“Si el día de mañana quiero hacer rock… probablemente lo voy a hacer”, explicó al hablar sobre la posibilidad de transitar por diferentes géneros. Para ella, la música es un universo demasiado amplio como para limitarse a una sola fórmula.
Esa libertad también representa una evolución respecto a sus primeros años. Al recordar la etapa de 22, Alanis reconoció que entonces su música pertenecía principalmente a un espacio íntimo: canciones creadas desde su habitación, pensadas inicialmente para ella misma. Hoy, aquellas composiciones dejaron de ser exclusivamente suyas y encontraron una comunidad que las escucha, las interpreta y las hace propias.

Del cuarto al escenario de un festival hay un largo camino, y Alanis parece disfrutar cada parte del recorrido.
Su proceso creativo tampoco sigue una receta. Algunas canciones comienzan con una letra, otras con un beat, otras nacen directamente en el estudio. Cada tema, aseguró, tiene su propia historia y su propio origen.
Pero si hay algo que Alanis tiene claro es que no quiere construir su carrera desde las expectativas ajenas.
Al hablar sobre el papel de las mujeres en la industria musical, señaló que todavía existe una presión para que las artistas se vean, se comporten o canten de determinadas maneras. Frente a ello, su apuesta es sencilla pero contundente: crear desde la libertad y animar a otras jóvenes a hacer lo mismo.
Ese mensaje ha comenzado a conectar con una nueva generación que la ve como referente.
Yuki también fue contundente al hablar de inteligencia artificial. Aunque reconoce que la tecnología forma parte de la evolución musical, personalmente prefiere mantener distancia frente al uso desmedido de estas herramientas. Para ella, la música debe conservar aquello que la vuelve irrepetible: ser creada por personas que sienten, piensan y viven.

Entre sus deseos a futuro aparece también la colaboración con artistas que admira, pero no necesariamente desde la lógica de producir un sencillo. Mencionó a Picadientes de Caborca, agrupación cuyo proceso creativo le genera curiosidad y con la que le interesaría compartir justamente eso: la experiencia de crear.
Alanis Yuki no parece tener prisa por descubrir quién será dentro de cinco años.
Solo sabe que quiere seguir haciendo música, viajar, conocer gente y continuar explorando.
Y quizá esa sea precisamente su mayor fortaleza: no tener todas las respuestas, pero sí conservar la libertad de hacerse nuevas preguntas.


