MONTERREY, NL.— Hay noches en las que uno entra a un concierto esperando escuchar canciones y termina saliendo con la sensación de haber vivido una historia.
Eso ocurrió la noche del miércoles 2 de septiembre en Foro Corona, donde fuimos testigos de una propuesta que, desde el primer momento, nos atrapó por una razón muy sencilla: no necesitó grandes artificios para llegar profundo.
Una buena historia, una voz capaz de transmitirla, músicos que saben acompañar y una enorme dosis de sensibilidad fueron suficientes para construir un espectáculo íntimo, cercano y, sobre todo, honesto.


Bajo el nombre de Un Muerto Más, Guido Carmona decidió dejar atrás la vergüenza, desprenderse del ego y reconstruirse desde otro lugar. El resultado es una propuesta que mezcla palabra, música y teatro para contar algo que todos, de una u otra manera, conocemos: el amor, el desamor, la pérdida, los recuerdos y esas emociones que a veces preferimos guardar.
El concierto comenzó alrededor de las 9:00 de la noche y durante casi hora y media el público permaneció atento, disfrutando una experiencia que se sentía más cercana a una conversación que a un espectáculo convencional.
No había necesidad de una producción gigantesca.
La historia estaba ahí.
Y también estaba la voz. Una voz profunda, expresiva, llena de matices, capaz de pasar de la fragilidad a la intensidad y de llevarnos de una emoción a otra sin necesidad de explicarlo todo.

El arte de contar desde la intimidad
Parte del encanto de Un Muerto Más está precisamente en su capacidad para combinar disciplinas y en medio de todo aparecen canciones como capítulos de una historia que no necesariamente necesita tener un final feliz.
En el escenario estuvieron Chapulín en el violín, el guitarrista Óscar, Lara del Río en la voz y Guido Carmona, formando un equipo que entendió perfectamente que acompañar también es saber cuándo dejar espacio.
Cada instrumento tuvo su momento, pero nunca perdió de vista la historia.
Eso permitió que el concierto conservara una atmósfera verdaderamente íntima.

Un pequeño homenaje que cruzó fronteras
La noche también tuvo espacio para un guiño especial a “un x100to”, canción de Grupo Frontera y Bad Bunny, con la que realizaron un pequeño homenaje.
El momento tuvo además un significado especial porque Un Muerto Más compartió su felicidad por estar por primera vez en México y, particularmente, en Monterrey y esa emoción fue recíproca.
Porque cuando un artista llega por primera vez a una ciudad y encuentra un público dispuesto a escuchar, descubrir y dejarse sorprender, la experiencia deja de ser solamente un concierto.
Se convierte en bienvenida.
Amor de Verano para cerrar una noche especial
El cierre llegó con “Amor de Verano”, dejando en el ambiente esa mezcla de nostalgia y calidez que acompañó buena parte de la noche.
Después de casi hora y media, quedaba la sensación de haber presenciado algo distinto.
Algo que no necesitó grandes pantallas, efectos espectaculares ni una producción desbordada.
En tiempos donde muchas veces parece necesario hacer más ruido para conseguir atención, esta propuesta demuestra que una historia bien contada todavía puede ser suficiente.
Una voz expresiva, así como buenos músicos y emociones reconocibles.
Guido Carmona decidió matar la vergüenza, quitarse el ego y reconstruirse bajo un nuevo nombre.
Y en Monterrey, esa noche, consiguió algo todavía más difícil: que un grupo de desconocidos se reconociera durante unos minutos en la misma historia.
Imágenes de
Arqueles García


