Cobertura por: Mimí Díaz
Monterrey, Nuevo León. La noche del viernes 28 de noviembre vivimos una velada mágica — un concierto de esos que te tocan el corazón. Desde los primeros acordes, se sintió que estábamos ante un artista que da todo su ser al piano, un verdadero puente entre emociones, historia y público entregado en el Escenario GNP Seguros.
Cuando Raúl Di Blasio interpretó clásicos como “Penélope” y “Barroco”, el aire se impregnó de nostalgia y delicadeza; melodías que acarician el alma y despiertan recuerdos dormidos.
El momento más conmovedor arrancó con “Hasta que te conocí” — la voz de Mayela Orozco inundó la sala, para luego escuchar “Después de ti”, nuevamente con la voz de Orozco, donde se percibió una comunión emocional
Esa unión entre piano y voz, música e historia individual, fue un verdadero regalo.


Después fuimos invitados a cantar “Hasta que te conocí”: ese gesto lo convirtió en algo más que un artista tocando el piano, se sintió como un guía, alguien que invita a cada alma del público a unirse, a sentir, a vivir la música desde lo profundo.
Para cerrar su presentación tocó varios tangos. Entre los destacados fueron de Astor Piazzolla con “Libertango” y “Por una cabeza” de Carlos Gardel esto fue un acto de reverencia, de conexión con la nostalgia, la melancolía y la intensidad que solo el tango sabe transmitir.

Fue una noche donde convergieron estilos: romanticismo, piano clásico-moderno, tango argentino, pop latino; todo hilado con sensibilidad, profesionalismo y un profundo respeto por la música.


