El tercer largometraje de la serie entrega una historia tan visualmente cautivante como reflexiva en cuanto a el rol de la inteligencia artificial en nuestras vidas.
Envuelto en un exuberante viaje visual llega a los cines Tron: Ares con un planteamiento anclado en la toma de consciencia de la inteligencia artificial. Han pasado 15 años desde la última entrega de la saga: Tron: Legacy. La trama nos sitúa en medio de la carrera tecnológica entre dos grandes empresas cuyas rutas tienen un gran impacto en el mundo. Una de ellas está dispuesta a comprometer la ética y moralidad para traer del mundo cibernético armas y soldados que aseguren contratos millonarios para su joven CEO.
Esta película cuenta con un acertado reparto integrado por: Ares (Jared Leto), como protagonista interpretando a un programa de ciberseguridad quien desarrolla consciencia de sí mismo y cuestiona su existencia como un Pinocho virtual que quiere ser un humano de verdad o un Frankenstein que confronta a su propio creador: Julian Dillinger (Evan Peters), quien es un ambicioso antagonista buscando ganar a cualquier costo. Eve Kim (Greta Lee), posee la clave en esta carrera y aporta un personaje motivado y profundo quien además, como el resto del elenco logran aluscinantes escenas de acción del mundo virtual en el real.


Mis felicitaciones para el director Joachim Rønning por ejecutar tan satisfactoriamente los requerimientos de esta experiencia cinematográfica. Rønning, satisfaciendo a fans y a él mismo, supo traer convincentemente al mundo real los icónicos elementos del TRON, como las motocicletas de luz (así como otros vehículos) y orquestar persecuciones vertiginosas e inmersivas desarrollando secuencias con recursos dramáticos que matizan este género de ciencia ficción con uno de suspenso. Ver esta película es como ver a otro jugar un híperreal videojuego.
La banda sonora de las últimas entregas de Tron han ganado su propio lugar en la psique colectiva alineándose espléndidamente al mundo claroscuro de neón eléctrico que vimos musicalizado por Daft Punk en Tron: Legacy. Ahora, el nivel es amplificado a alturas fascinantes sensibilizando el mismo sistema nervioso del espectador. Del genio de Trent Reznor y Atticus Ross, Nine inch Nails inundan la composición musical con fuertes dosis de su narcotizante y fino electro-industrial; el cual es en momentos melancólica y reflexiva y en otras pulsante y frenética según lo amerita de historia.
Tron: Ares me mantuvo interesado en la trama y cautivo en sus cuestionamientos disfrutando de la vívida estimulación visual que se sirve de todos los elementos que hacen icónica esta saga. Se las recomiendo, ampliamente.



