Antes de los algoritmos, estaban las canciones que encontraban tu corazón solas. En ese territorio vive Sixpence None The Richer, banda que definió el lado más sensible del pop alternativo noventero y que convirtió la sutileza en identidad sonora.
Su música nunca buscó imponerse; prefirió susurrar. Entre guitarras suaves y melodías luminosas, construyeron himnos discretos pero inolvidables. Kiss Me no fue sólo un hit: fue banda sonora de miles de historias personales. Y ahí radica su magia: en sonar íntimos incluso cuando sonaban en la radio mundial.
Décadas después, su eco sigue intacto. No todas las bandas sobreviven al paso del tiempo; sólo aquellas que logran conectar con emociones reales. Sixpence es una de ellas.
Por eso su presentación este 21 de febrero en Venue 867 no es simplemente un evento musical. Es una cita con la memoria, con la versión más joven de uno mismo… y con esas canciones que todavía saben exactamente dónde tocarnos.



