Cobertura especial por: Selene Garza Rodríguez
Monterrey, Nuevo León. Ricardo O’Farril se presentó con gran éxito la noche del sábado 20 de septiembre en el Escenario GNP Seguros de esta ciudad con Corto Circuito, una historia de ebriedad y sobriedad, espectáculo o en el que decidió transformar sus cicatrices en material con barras y remates agudos, con humor directo y sin filtros, compartió cómo fue atravesar la adicción, sobrevivir a un brote psicótico y enfrentar las inevitables recaídas. Entre carcajadas y confesiones incómodas, relató el caos de vivir esos momentos acompañado y aprendiendo de sus compañeros de rehabilitación , quienes se convirtieron en testigos —y a veces cómplices— de su desorden. No dudó en agradecer a su público regiomontano más fiel, quien no dejó de aplaudirlo.
Sus abridores prendieron el ambiente y se encargaron de arrancar las primeras carcajadas del público regio con Lalo Gama y sobre todo con la participación de Lord Marco Polo caracterizado como el Gobernathor, quien no dudó en escudriñar a los asistentes locales. Ese preámbulo abrió camino a la rutina de Richi , donde cada anécdota del pasado se convirtió en remate, cada recuerdo doloroso en un guiño que hizo reír y conectar con el público, entrando justamente al escenario haciendo alusión a traer al trabajo a su bebé como la esposa del gobernador. Esta fue una tremenda e increíble puntada de alguien que sabe usar el humor de una forma sutil y puntual.


El resultado fue un espectáculo en el que no solo el público no parar de reír, sino que demostró que reírse de uno mismo, incluso en los episodios más oscuros, puede ser la manera de seguir adelante.


“Nunca Juzgues a un adicto”: El comediante presentó una rutina profundamente personal en la que, lejos de ocultar sus heridas, decidió transformarlas en humor y catarsis. Después de superar una fuerte adicción y atravesar un brote psicótico, construyó un relato escénico que mezcla vulnerabilidad, crudeza y risa. Su espectáculo narra el recorrido entre la recuperación y las múltiples recaídas, mostrando sin maquillaje los altibajos de la adicción y el caos que significó compartir ese proceso con sus compañeros en rehabilitación. Lo valioso de la rutina es cómo logra convertir experiencias en un acto de conexión con el público, demostrando que incluso desde el camino recorrido en rehabilitación se puede generar arte y sobre todo, muchísima risa durante todo su stand up.
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