Monterrey, Nuevo León. El pasado viernes 12 de septiembre, en el marco del 92 aniversario de la UANL, el Aula Magna Fray Servando Teresa de Mier del Colegio Civil se llenó de un aire distinto: etéreo, profundo y a la vez íntimo. LAs responsables fueron Musas Ensamble de Arpas, un cuarteto de jóvenes talentosas que desde hace siete años se ha propuesto rescatar y promover valses y melodías entrañables a través de un instrumento que, por su sonoridad angelical, suele ser considerado un misterio: el arpa.
Una agradable velada fue lo que lograron las Musas. Vestidas de rojo, seguras y radiantes, las cuatro jóvenes no solo ejecutaron las partituras con precisión, sino que convirtieron cada tema en una experiencia compartida. Entre sus interpretaciones, el público disfrutó de huapangos, sones y valses que evocaban la esencia de septiembre y la música mexicana. Autores como Lorenzo Barcelata Castro, Amado Pérez Dimas y Agustín Lara aparecieron en su repertorio, junto con joyas como Los vuelos de luciérnagas, con una adaptación de Huitzi Cruz, integrante del ensamble.



La dinámica fue tan enriquecedora como la música: en cada pieza, una de ellas presentaba el tema, compartía un recuerdo o una anécdota, y entonces el sonido cobraba una dimensión más cercana. El resultado fue un viaje de más de una hora donde el tiempo pareció suspenderse. La compenetración entre ellas, la disciplina evidente en cada gesto y la pasión transmitida a través de sus dedos hicieron de este concierto una experiencia memorable.




Los nombres de estas artistas resuenan con fuerza: Huitzi Cruz Moreno, Alejandra de Ita López, Amalinalli Pichardo y Joana Téllez Sosa. Jóvenes de distintas ciudades que se reunieron para darle nueva vida al arpa y, en cada presentación, recordarnos que la música no solo se escucha: también se respira, se mira y se siente.


