Monterrey, Nuevo León. El Escenario GNP Seguros se vistió de gala para recibir a una de las voces más queridas e icónicas del pop en español: Mijares, quien celebró diez años de su proyecto Sinfónico con un concierto sold out que fue puro viaje emocional y nostalgia elegante.
Desde poco después de las 8 de la noche, las parejas y grupos de amigos comenzaron a llenar el recinto. Entre saludos, risas y selfies, se escuchaba de fondo “Everybody Wants to Rule the World” de Tears for Fears, seguida por “Truly, Madly, Deeply” de Savage Garden —una antesala perfecta para lo que estaba por venir. A las 9 en punto, la sinfónica tomó su lugar y dio inicio a una presentación majestuosa, preparando al público con un medley de grandes éxitos que han marcado generaciones.
El ambiente era una mezcla de emoción, elegancia y calidez. Algunos llegaron de traje o vestido largo; otros, más casuales, pero todos compartían algo en común: una sonrisa y el brillo de quien sabe que está por vivir una noche especial.
Y entonces, apareció él: Mijares, impecable en un traje blanco que parecía iluminar el escenario. Con su inconfundible voz, abrió con “Si me enamoro”, “No se murió el amor” y “Corazón Salvaje”, desatando gritos y aplausos mientras en las pantallas se proyectaban imágenes de la telenovela que marcó los noventa junto a Edith González y Eduardo Palomo.
Cada canción fue un viaje directo al corazón. En “Me acordaré de ti” y “Tan solo”, el público parecía suspendido en el tiempo, mientras que “Que nada nos separe” llenó de emoción cada rincón. Y cuando llegó “Al final”, aquella joya de Roberto Cantoral, el momento se volvió íntimo, casi espiritual. Mijares rindió homenaje a la historia de la canción —que en 1979 obtuvo un polémico segundo lugar en el Festival OTI interpretada por Emmanuel— y más de uno (me incluyo) se encontró de pronto con lágrimas contenidas y recuerdos de infancia flotando entre las notas.


El viaje continuó con “Ojalá” de Silvio Rodríguez y “El breve espacio en que no estás” de Pablo Milanés, dos himnos de la trova que Mijares hizo suyos con elegancia y profundidad. Luego, con una sonrisa cómplice, invitó a dos de sus músicos a cantar junto a él “Si me tenías”, desatando risas, complicidad y un derroche de talento en el escenario.
El bloque final fue pura energía y emoción: “Soldado del amor”, “Bella” y “Uno entre mil” encendieron al público, que no dejó de cantar ni un segundo. Mijares aprovechó para agradecer a su orquesta, a sus músicos y a todas las personas que hicieron posible esta gira que, más que un concierto, es una celebración de la buena música.
Cuando todo parecía llegar a su fin, un silencio breve preparó el terreno para una sorpresa: “No podrás”, el clásico de Cristian Castro, que Mijares interpretó con picardía. El público, cómplice, completó el coro con un divertido y enérgico “vete mucho a la…”, coreado con risas y aplausos.


Y como cierre perfecto, “Para amarnos más”, aquella melodía que definió el amor en los 80 y que anoche volvió a recordarnos por qué seguimos amando tanto esa época.
Bajo la lluvia tenue de Monterrey, los aplausos no cesaban. No importó el tráfico ni el clima: la cita estaba hecha, el corazón estaba lleno y Mijares nos regaló una velada inolvidable.
Porque hay noches que no se olvidan, y esta fue una de ellas: una noche para amar más, cantar más y recordar por qué la buena música nunca envejece. 🎶💫


