A 40 años de su primer album de estudio “Rocas Vivas”, Miguel Mateos cual realeza del rock dio un recital cargado de energía con sus grandes himnos de un generación.
El principe rebelde del rock en español, Miguel Mateos irrumpió en la oscuridad portando una casaca negra con luces plateadas sacudiendo las manos en celebración y extendiéndolas en agradecimiento ante el público regiomontano que lo sigue desde hace más de 40 años. El 15 de noviembre en el Escenario GNP Seguros se atestiguó la gira Retrospectiva, en su parada por Monterrey, donde el cantautor argentino entonó los himnos de una generación (y vaya que son muchos) que más nos han marcado.



Acompañado con su banda completa que incluye coristas y metales, Miguel Mateos nos regaló una magnífica velada musical. El show arrancó con “Tirá para arriba” de los inicios de su carrera con la banda ZAS así como el primero de esos grandes himnos de la noche, “Mi sombra en la pared” que puso a bailar a los que ya estaban de pie con su ritmo acelerado y teclado apresurado y melódico, una joya ochentera. Marcando los puntos de inflexión en la década de los 80’s, Mateos entregó su interpretación de una de sus canciones favoritas de la época “The power or love” de Huey Lewis and the News, reconocida por todos los presentes como el tema principal de la película “Volver al futuro”. Sin dar descanso nos pega con otro hitazo, “Llámame, si me necesitas”. Todas estas canciones con la intensidad y arreglos especiales de una versión en directo para sacar la más subida experiencia del público reunido.
“Hoy me siento regio”, sentenció Miguel Mateos ante un auditorio lleno al reflexionar en el cariño con el que ha sido recibido en Monterrey a lo largo de su fructífera trayectoria. “Miguel, hermano ya eres regiomontano” se escuchaban los coros desde el público.


Atentos disfrutamos de “Si tuviéramos alas” con gran júbilo esperanzador, coreando e interpretando cada palabra; le siguieron “Sin pensar”, “Un mundo feliz”, “Donde arde la ciudad” para después otra intro reconocible de la década de los ochentas, un rendición de “Everybody wants to rule the world” de Tears for Fears una exquisita selección que devela su buen gusto musical. Esto dió lugar a otro clásico “Es tan fácil romper un corazón” que fue reconocida por la introducción a piano y saxofón, y con la cual también coreamos identificados habiendo sido marcados, cada uno de los presentes, con el desamor juvenil que todos hemos experimentado.
Se escucharon “Malos pensamientos” la cual casi no toca en vivo y esa noche quiso tocar, así como “Hagamos el amor”, ambos temas con un tono mas sereno y a manera de descanso en el repertorio eléctrico que llevaba el recital y lo que aún faltaba. Por cierto, fue notorio ver como muy pocos graban con sus celulares y los que lo hacían, se grababan a si mismo cantando y disfrutando del concierto; los muchos escuchábamos atentos a esta leyenda sobre el escenario que se entregaba en cada verso.
Miguel Mateos aprovechó para interactuar con mujeres y hombres del público guiándolos en un juego de voces en puente musical de “Lola”, tema que le sirvió para pronunciarse contra el maltrato infantil; la canción también dió píe a saber que había sido de Lola desde que ese tema se compuso inspirado la historia de esa chica de 15 años en Cd. Juarez, Chihuahua. Mateos nos contó con gusto que en gira por la ciudad, previo a la pandemia, se la encontró y ella le presentó a su hija. Todos lo celebramos junto con él.
En la recta final, Miguel Mateos nos llevó a lo más alto, primero con “Atado a un sentimiento” mismo que fue desatado en cada presente; “Obsesión” que se volvió una fiesta discotequera. El absoluto remate fue el clásico “Cuando seas grande”, canción que fue estandarte de la generación X pues reflejaba el cuestionamiento social con el que muchos fuimos nos preguntábamos sobre nuestro futuro.
Fue una gran noche la que vivimos junto a esta realeza consagrada del rock en español. Citando al mismo maestro, “Si esto no es rockanrol, no sé que es rockanrol”.




