Una noche llena de fuerza, nostalgia y emoción
Cobertura especial por: Nohemi Diaz
Monterrey, Nuevo León. La noche de este viernes, el Escenario GNP Seguros en Monterrey fue testigo de una de las voces más emblemáticas de México: Lupita D’Alessio, una mujer con fuerza, presencia y un talento vocal que sigue marcando generaciones.
Vestida de negro, con un conjunto de lentejuelas que resaltaba su elegancia, la intérprete apareció imponente y llena de energía, desatando la emoción de un público que la ovacionó desde el primer momento.
Poco después de las nueve de la noche, su hijo Ernesto D’Alessio fue el encargado de abrir el concierto con un popurrí de temas de grandes artistas como Joan Sebastian, Camilo Sesto, Armando Manzanero, Julio Iglesias y Napoleón. Luciendo espectacular y, además de su carisma, destacó por un timbre y una tesitura vocal sorprendentemente parecidos a los de su madre. Agradeció al público el apoyo hacia su familia, al grupo Matute, a su hermano y especialmente a él mismo en sus presentaciones, así como el cariño y la admiración que la gente sigue mostrando hacia Lupita D’Alessio.
Con una presencia segura y profesional, Ernesto ofreció una actuación vibrante durante aproximadamente treinta minutos.





Posteriormente, Lupita D’Alessio tomó el escenario para dar inicio a un recorrido por el amor, el desamor y las vivencias que han marcado su carrera. Interpretó éxitos como “No preguntes con quién”, “Ese hombre”, “Acariciame”,”Qué ganas de no verte nunca más”, “Lo siento mi amor”, “Hazme olvidarlo”, “Te estás pasando”, “Ni guerra ni paz”,”Te pareces tanto a mí” y “Huele a peligro”, entre muchas otras.
Durante todo el concierto, la “Leona Dormida” demostró por qué sigue siendo una de las más grandes voces femeninas de México y Latinoamérica: potencia vocal, interpretación impecable y una conexión profunda con su público.


En un momento especial, la artista expresó su alegría por estar nuevamente en Monterrey, ciudad que considera muy cercana a su corazón, pues tiene nietos regios y un público que siempre la recibe con cariño. Entre risas, hizo un comentario espontáneo mencionando a las nueras y a “Charito”, lo que provocó simpatía entre los asistentes, antes de agradecer con humildad a todos por su amor y a Dios por permitirle seguir disfrutando de los escenarios.
Lupita D’Alessio cerró la noche con Mentiras, uno de sus temas más icónicos. El público, de pie, coreó cada palabra con emoción, despidiendo entre aplausos a una artista que, una vez más, logró estremecer las fibras más sensibles del corazón de los regios.


Entre los asistentes, John, un admirador de la música mexicana, compartió una reflexión que resume perfectamente el legado de Lupita D’Alessio:
“Hablar de Lupita D’Alessio es hablar de la mujer que le dio voz a lo que muchas pensaban en los años ochenta, pero no podían expresar. Fue parte del proceso de liberación femenina a través de la música. Sus canciones siguen teniendo fuerza porque hablan del alma, del desamor y de la dignidad. Escucharla hoy es volver a sentir y reconocer la verdad de sus letras.”
Su comentario refleja lo que muchos sintieron esa noche: admiración por una artista que, con honestidad y entrega, ha sabido representar la voz de varias generaciones.
A pesar del paso de los años, Lupita D’Alessio sigue siendo sinónimo de carácter, sensibilidad y autenticidad. Su manera de cantar, mantiene viva la emoción de quien canta desde el alma.
El concierto fue un recordatorio de que hay voces que no se apagan: se transforman, maduran y siguen inspirando y la de Lupita D’Alessio, sin duda, es una de ellas.


