Monterrey, Nuevo León. El miércoles 19 de noviembre, el Escenario GNP Seguros vivió una de esas noches que se sienten íntimas incluso dentro del bullicio de una ciudad grande. A pesar de ser día de escuela, decenas de jóvenes —y muchos niños acompañados de sus padres— se dieron cita para ver a Alan Sutton y las Criaturitas de la Ansiedad, la banda argentina que ha encontrado en esta ciudad un lugar donde recibe el cariño inmensurable del público regiomontano.
No hacían falta miles de personas para que el ambiente se encendiera: bastaba con ese público que los ha convertido en refugio emocional, porque sí, el concierto fue música, pero también una conversación sincera sobre inquietud, depresión y ansiedad; temas que la banda pone sobre la mesa con sensibilidad, sin dramatismos y con una honestidad musical que conecta.


Con una calidad vocal impecable, fueron desfilando temas que ya son parte del ADN emocional de sus fans: “Pintura en la pared”, “Anita”, “Principio a Fin”, “Tribunales”, “Aguas”, “Tortuga de ciudad”, “Astronautas”, “Berrinche” —muy celebrada, incluso entre fans que llevaban camisetas con la palabra estampada—, “Magia y miseria”, “Bonsai”, “Pensamientos intrusivos” y “La vida es rara”, que se convirtió en un momento de introspección colectiva. Alan compartió desde el escenario que no siempre se puede estar al cien, y que está bien permitirse sentir, reconocer lo humano y luego seguir adelante.


Después de esa pausa emocional, la energía volvió a subir con “Estar mejor”, “Suerte” y “Hasta pronto”, para luego simular la despedida antes de regresar con “Nthta” y “Algo nuevo”. Un cierre cálido para un show que superó la hora y media.

La conexión fue tan grande que incluso una fan le regaló a Alan una chamarra pintada a mano, llena de colores, que él se puso de inmediato para cantar un par de temas. Entre risas, agradecimientos y un cariño palpable, la banda confirmó que Monterrey sigue siendo una casa a la que siempre vale la pena volver.


