Treinta años después, la llama no solo sigue viva: arde con más intensidad.
Monterrey, Nuevo León. La noche del sábado 5 de julio, La Ciudad de las Montañas se convirtió en altar justo en el Foro Tims, La Barranca celebró tres décadas de independencia, riesgo y fidelidad a una visión sonora que nunca ha cedido ante la moda. Lo hizo con un ritual poderoso: interpretar, de principio a fin, El Fuego de la Noche, ese disco que enciende, quema y purifica.
A eso de las 9:00 de la noche mientras todos nos encontrábamos listos para ese encuentro con el maestrazo Aguilera, se les condecir el espacio a Rei Alpha, una banda regiomontana con una propuesta entre rock pop y electrónica, quienes emocionados al igual que todos, prepararon el terreno para recibir al gran productor mitocondriano.



Una hora después y como preludio mientras la cortina oscura seguía cerrada, se dejó escuchar a Ennio Morricone con la Marche en la para segundos después entre luces difuminadas, el telón fuese cediendo para abrirse de par en par y escuchar los primeros acordes de “Indestructible” y desde ahí, el hechizo quedó trazado.
“¡Atizando la hoguera!”, dijo Aguilera, y el público, que ya esperaba el conjuro, respondió con una energía encendida, con cantos, gritos y una devoción que se palpaba.
Entre rolas, Aguilera compartió anécdotas como aquella vez en San Diego, junto a Alfonso André y Federico Fong, grabaron un casete con sus ondas y se lanzaron a un Best Buy solo para escucharlo en los equipos de exhibición. Una historia tan la Barranca como su música: audaz, sensible, misteriosa y profundamente humana.
Agradecido, José Manuel dejó claro que esta gira es una celebración para su público: “Esto es de ustedes”, dijo más de una vez, emocionado por volver a tierras regias después de años. Recordó también que fue en Monterrey, en 2005, donde grabó un disco en el estudio El Cielo, y lo revivió con una rola que sacó chispas.





A lo largo del concierto, La Barranca no solo sonó impecable, también demostró por qué se ha mantenido firme en su camino: 13 discos, 3 décadas y una constante voluntad de transformación. Su más reciente trabajo, Antimateria, no solo confirma esa búsqueda, sino que también honra su historia con arreglos cuidados y una sensibilidad que desafía el tiempo.
El fuego de la noche fue el experimento que el artista hizo esta ocasión para tocar cada uno de esos temazos y traerlos a este 2025 volviéndolos carne, eco y un canto colectivo que se fue multiplicando en cada espacio cual reptil, trayendo al Foro Tims ese ritmo seco y urgente con letras potentes, poéticas y con la habilidad de traspasar la piel rodeada siempre de esa tensión elegante, guitarras increíblemente filosas mientras los presentes tuvimos la oportunidad de escuchar una obra insigne del rock en español demostrando su vigencia e impacto como el primer golpe efectuado aquel 1995.






