Monterrey, Nuevo León. Desde Milwaukee, Wisconsin, Skribe y DJ Payback se conectaron con medios para presentar “Maldito Amor Vol. 2”, su álbum número 19 y una nueva prueba de que 25 años de trayectoria no los han hecho repetirse… los han hecho profundizar. Lo que escuchamos no fue solo una rueda de prensa: fue una conversación con la vida misma, narrada desde la experiencia migrante, el orgullo latino y la sensibilidad que pocas veces se le permite al hip hop.
La esencia de Kinto Sol siempre ha sido clara: su música es la voz de quienes no la tienen. Ellos no cantan historias ajenas; cantan la suya. La de tres migrantes que han vivido el racismo, la nostalgia por la tierra y la lucha diaria en carne propia. Y eso —dicen— nunca se olvida. Por eso sus letras siguen siendo reales, aunque pasen los años.
Pero este nuevo disco trae un matiz especial: amor. Sí, amor. Ese tema que alguna vez fue criticado dentro del rap por “no ser calle”. Ellos decidieron ignorar esa regla no escrita y lanzarse contra la corriente desde hace años con canciones románticas que hoy son himnos. “La calle también se enamora”, dijeron, recordando cómo Ella se fue abrió puertas para demostrar que el hip hop también puede hablar de sentimientos.
Maldito Amor Vol. 2 retoma ese concepto: diez canciones que exploran el amor y el desamor desde la honestidad, sin poses ni fórmulas. El disco nació de beats que se transformaban en emociones dentro del estudio, de melodías espontáneas y de momentos donde la inspiración llegaba sin avisar. Porque para ellos no existe un molde para crear: cada canción tiene su propia historia de nacimiento.

Más allá del romanticismo, la filosofía de Kinto Sol sigue intacta: no seguir modas, no hacer música por números y nunca traicionar la vibra. Creen firmemente que cada canción es una energía que se lanza al universo, y por eso cuidan lo que dicen y cómo lo dicen. Su meta no es sonar fuerte, sino sonar verdadero.
Hablar con ellos también es escuchar una postura firme sobre el contexto social actual. Denuncian injusticias, hablan de unión y recuerdan que la fuerza latina —especialmente la mexicana— es el motor invisible que mueve economías enteras. No lo dicen desde el discurso político, sino desde la vivencia diaria.
Entre planes futuros confirmaron algo que emocionará a sus seguidores: están trabajando en un documental sobre la historia de Kinto Sol, un proyecto que mostrará cómo transformaron obstáculos, racismo y carencias en combustible creativo.
Después de un cuarto de siglo, su misión sigue siendo la misma: representar a su gente.
Porque para Kinto Sol el éxito no se mide en números… se mide en cuántas personas se reconocen en sus canciones.


