Una noche cantada a pulmón abierto.
Colaboración especial de: Edgar Vidal
Monterrey, Nuevo León. La noche del sábado 7 de febrero la Arena Monterrey recibió a Humbe de una manera especial: desde su escenografía icónica hasta su público enérgico, cada rostro que observo parece cada vez más listo para cantar su canción favorita, sentirse feliz por quienes los acompañan, recordar los momentos compartidos con quienes ya no están, hasta derramar alguna lágrima por todo lo que Humbe los hizo volver a sentir: el ser amados y la posibilidad de volver a amar.
Desde el primer momento en que llegué sentí un espacio de añoranza, felicidad, ansiedad e incertidumbre, pero sobre todo un profundo sentimiento de amor. Hay algo que une a cada persona presente en este recinto, ya sea el amor hacia un amigo, un familiar, hacia nuestra pareja o hacia algo que nunca fue.



Es una de las tantas formas que tiene Humbe de conectarse con la gente: no tienes que conocer a nadie para sentirte parte de una experiencia que todos llevan en el corazón. Dentro del recinto, cada segundo que pasa se convierte en un momento de compartir, recordar y disfrutar una noche que cada uno recordará a su manera, pero, sobre todo, en algo que no se borrará de sus corazones.
Una de las canciones que más resonó con el público fue Carrusel, un tema que narra un amor inquieto, alegre y, al mismo tiempo, refleja la sensación de que la vida se vuelve rápida e inesperada, dejando en claro que el amor no se detiene.
Casi llegando al final del concierto, de algo puedo estar seguro: Humbe es un artista con el que te puedes sentir identificado en cada momento de tu vida, alguien que se vuelve cercano con cada canción que canta. Algo que me hizo percibirlo aún más fue su propio público, que aprovechaba cada momento oportuno para aclamarlo, recordando el cariño de su propio hogar, Monterrey.
Salgo de este concierto con una sensación de lo que nos hace humanos: tener fe, esperanza, amar lo que amamos y mostrar resiliencia frente a lo que está por venir. Humbe es un artista que sigue sorprendiendo, desde sus primeros álbumes hasta su último trabajo, Dueño del Cielo; es una experiencia que llevaré conmigo hasta su próxima presentación.



Imágenes proporcionadas por: Apodaca Group
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