Monterrey, Nuevo León. La noche del sábado 30 de agosto, el Café Iguana se convirtió en un hervidero de energía. A reventar, con la raza apretujada pero feliz, se vivió el concierto de Genitallica, una de esas bandas que parecen tener pacto con la eternidad: basta con sonar los primeros acordes para que todo el público vuelva de golpe a los 90’s.
La gente coreó, bailó y brincó con cada rola, porque si algo tiene esta agrupación es un público leal que no olvida ni una sola letra de sus himnos irreverentes.
“Es una vuelta a casa”, confesó Beno, vocalista, entre canciones y nostalgia. Y vaya que se sintió así: después de 25 años de carrera, Genitallica regresó al mismo venue donde todo comenzó, cargados de emociones y con un recorrido por toda su discografía.
El show formó parte del “Más Alcohol Tour 2025”, con el que presentan su nuevo disco Más alcohol, por favor. Son 15 temas que, como dijo Gallo, “traen de chile, mole y pozole, prácticamente una radiografía del país en clave de sátira, con la mezcla inconfundible de rock, hip-hop y hasta corrido que ha marcado la huella de la banda.


Rolas como “La haces de pedo”, “Mi vida no vale nada”, “Tengo un amor”, “Al caer” (Ícaro), “Me gustas un chingo”, “Dicen que soy”, “Imagina”, “Me estoy volviendo loco” y por lo menos dos horas de un excelente show, que a pesar del calor, se dejó sentir la hermandad y la alegría de celebrar con la banda irreverente regiomontana su trayectoria con temas que ya son parte del soundtrack de sus fans.
El concierto, de más de dos horas y media, incluyó clásicos, rarezas que no tocaban desde hace tiempo y hasta invitados sorpresa. Porque Genitallica no se guarda nada: como adelantó Gallo, fue “cómico, mágico, musical… sexy y con taco de ojo”.
Antes del show, los fans más entregados pudieron convivir con la banda en un “meet and greet” (sí, con carne asada incluida, bien regios). La noche comenzó con el poder local de The Revies y Circus Circus, dos propuestas que calentaron el escenario antes de la tormenta de riffs, rimas y fiesta que solo Genitallica sabe desatar.


Una noche intensa, de esas que se quedan tatuadas en la memoria y que confirman que, aunque pasen los años, Genitallica sigue siendo puro desmadre, sátira y rock al rojo vivo.


