La artista visual nos invita a la exploración de la naturaleza como refugio desde su perspectiva personal en el Museo de Arte Contemporaneo de Monterrey.
“La vida es un experimento”, declara la artista, “vinimos [a experimentar] y nos vamos”. Ergo, Gerda Gruber no deja de crear y desarrollar su proceso creativo a través de la minuciosa investigación de materiales y formas que encuentra en la naturaleza; misma que la abraza y asombra con su furia. Es por eso que ha hecho de el refugio y la recolección tema central en su obra.
Gerda Gruber se autodenomina inmigrante permanente en esta vida. Ella es de origen y formación austriaca pero ha hecho de México su residencia y refugio desde 1975. De ahí que en su exploración creativa nos presenta el refugio construido y natural como metáfora de la seguridad contra todo lo catastrófico que puede ser mundo afuera.
Resuelta en su línea discursiva, la obra de Gruber se origina en un riguroso uso funcional y no decorativo, aún cuando toma como lenguaje visual la analogía del micro-universo revelado en la naturaleza y su formas; así como los conceptos que parten de las similitudes encontradas en nosotros mismos y la propia naturaleza, como la de un embrión humano y una flor.



Para conseguir producir este trabajo artístico, el otro concepto clave de la recolección es el medio para encontrar los elementos con los cuales construir sus ideas tridimensionales vertidas en esculturas orgánicas y minerales utilizando objetos elaborados en porcelana, barro, acero, bronce, cristal, o tejidos como el henequén.
La muestra se denomina “Entre verde y agua” debido al color predominante de la obra en variadas tonalidades. Por otro lado, es el agua es el factor clave en la creación misma; que si bien no está presente físicamente en esta colección, si es el común denominador en el origen de cada pieza. Estas son el tipo de reflexiones contenidas en la próxima exhibición de Gerda Gruber, con la curaduría de Daniela Pérez, en el museo MARCO a partir del 11 de septiembre.




