Entre botas, asadores y nostalgia tejana
Monterrey, Nuevo León El Ahuestern Country Fest debutó en Monterrey y lo hizo con toda la fuerza del norte. La ciudad se llenó de ritmo, polvo y nostalgia country en una noche que será difícil de olvidar.
Desde la tarde, el Walmart Park comenzó a recibir a familias, grupos de amigos y parejas que llegaban listos para disfrutar del primer gran festival dedicado al espíritu del western en la ciudad. Entre sombreros vaqueros, botas recién boleadas y el aroma irresistible de las parrilladas, se respiraba pura emoción.
La apertura corrió a cargo de Caballo Dorado, esos eternos héroes de las bodas mexicanas, que hicieron lo que mejor saben hacer: poner a bailar hasta al más tímido. Nadie se salvó del clásico “Payaso de Rodeo”, que se sintió como una misa colectiva de energía y alegría.



Pero el gran momento llegó con la presentación estelar de Midland, la banda de Texas que ha sabido revivir el alma del country clásico con un toque moderno. Con su nuevo álbum Barely Blue, el trío mostró por qué son una referencia del género.
Lone Star State of Mind se convirtió en uno de los puntos más emotivos de la noche. La canción, que habla de ese lazo eterno con Texas y la melancolía por lo que se deja atrás, se sintió especialmente cercana para un público que también entiende de raíces, de nostalgia y de amor por la tierra.
El sonido impecable, la producción elegante de Dave Cobb y las armonías vocales perfectas hicieron del momento algo inolvidable. Monterrey, que siempre ha tenido una conexión con lo sureño, se sintió en casa.




Y como cierre explosivo, las Ha*Ash subieron al escenario luciendo outfits de rodeo y una actitud llena de brillo. Con su energía y carisma, transformaron el festival en un gran karaoke colectivo. “Lo aprendí de ti” y “Perdón, perdón” sonaron con fuerza, mezclando lágrimas, risas y abrazos entre el público.



Mientras tanto, en otras partes de la ciudad había de todo: festivales de anime en Fundidora, ferias de calabazas y hasta parques temáticos para celebrar las tradiciones mexicanas. Pero los que eligieron el Ahuestern Fest supieron que ahí estaba la magia: en la unión entre el norte y el sur, entre Texas y Monterrey, entre el pasado y lo que sigue.
El Ahuestern Fest llegó para quedarse. Y si así arrancó su primera edición, no hay duda: el country encontró un nuevo hogar en el norte de México.


