Monterrey, Nuevo León a miércoles 24 de septiembre. Desde horas antes al Pabellón M empezaron a llegar las abejas, fans de Enjambre ataviados con diademas negras y amarillas, camisetas ralladas en los mismos colores o cualquier otra referencia confeccionada caseramente pero con mucho cariño. Buen ambiente bonachón, uno que otro varón ostentando un mostacho; inclusive yo pero por pura coincidencia de mi parte y la entrada del otoño. Muchos se toman fotos con sus acompañantes y aprovechan los anuncios en las pantallas en el vestíbulo para subir historias de los que vienen a escuchar su banda favorita.
Me había tocado ver a Enjambre anteriormente en festivales y fue curioso esta vez experimentar el fenómeno de una audiencia que viene exclusivamente a escuchar a esta banda zacatecana.
Dentro del Escenario GNP Seguros, en la penumbra previa al show ya destellaban las diademas de las “abejas’ que traían mas producción. El auditorio ya lucia lleno en los tres niveles y aparte con dos fechas seguidas; no cabe duda que la banda es muy querida por tierras regias y se demostró con los gritos eufóricos cuando uno a uno los músico se fueron acomodando en sus lugares en el escenario.





Todo arrancó con “Juguete”, un nuevo corte enérgico y sentido con mucho punch para entrar rompiendo el silencio. De ahí otro catorrazo de emoción “Dulce soledad” un clásico favorito del 2010 y el gran álbum Daltónico el cual es un disco clave para apreciar a este grupazo de bigotones.
Enjambre es una banda que bien pudiera provenir de otra época pues sus canciones de amor y desahogo sentimental, retro, melódico, meláncólico y áspero coquetean con un rock en momentos crujiente con un pop refinado y frontal que es el vehículo indicado para que románticos adoloridos encuentren cobijo e identificación en las letras de Luis Humberto Navejas, principal compositor y cantante de la banda.
“Que bonito calor regio” comentó Navejas, y como no? si el cariño honesto se sintió presente, fue como un abrazo enérgico donde cientos de almas cantaron con el corazón en la mano y en la otra su cel para capturar cada momento y poder revivir después temas como “Divergencia”, “Siempre tu”, “La duda”, “Angustias”, “Nueve”, “Sábado perpetuo”, El vacío”, “Madrugada”, “La diferencia”, “Impacto” y por alrededor de dos horas, la banda nos hizo vibrar al unísono con cada acorde haciéndonos cantar además “Vida en el espejo”, “Somos ajenos” y quedar suspendidos como en trance después de ese excelente uso de luces y sombras para culminar con “Vínculo” la cual se sintió como si estuviésemos justamente en una máquina del tiempo dejando una estela de alegría, felicidad y la certeza de experimentar en distintos niveles la música que nos conecta pero en esta noche desde un espacio que compartimos entre todos para disfrutar de un excelente show.



Revive un extracto del concierto aquí:


