Monterrey, Nuevo León. La exposición Constelaciones y derivas: arte de América Latina desde la Colección FEMSA en le Museo MARCO no es una muestra que se recorre: es una que te atraviesa.
La muestra reúne 174 obras de más de 100 artistas latinoamericanos, pero no intenta ordenarte la historia. Al contrario, rompe con la idea de una línea del tiempo y propone algo más interesante: pensar el arte como una red, como constelaciones donde conviven Diego Rivera, Rufino Tamayo, Siqueiros, José Clemente Orozco, o Jesús Rafael Soto con voces contemporáneas.





Y ahí es donde todo cobra sentido.
Porque esta exposición no te dice “esto pasó así”. Más bien te pregunta:
¿qué ves tú cuando todo esto se pone en diálogo?
La exposición se organiza en cinco núcleos: territorios, estructuras coloniales, abstracción, alquimia e identidades. Pero más allá de los nombres, lo que realmente sucede es que empiezas a notar patrones: obsesiones compartidas, preguntas que siguen vigentes, tensiones que no se resuelven.





Uno de los momentos más impactantes es el cruce entre Remedios Varo y Leonora Carrington. Esa sala se siente distinta. Más íntima. Más extraña. Más mágica. Como si entraras en un espacio donde el tiempo no funciona igual y donde los sueños tienen lógica propia.
Hay algo poderoso en reencontrarte con “Papilla estelar” de Remedios Varo. No es solo una obra: es una sensación. Es entender cómo el arte se repite, se transforma, se contesta a sí mismo en distintos lenguajes —en poemas, en trazos, en esculturas— como si todos los artistas estuvieran participando en una misma conversación que lleva décadas ocurriendo.







La parte de alquimia, por ejemplo, no es solo estética: es casi filosófica. Habla de transformación, de procesos invisibles, de esa necesidad humana de convertir algo en otra cosa —el dolor en arte, la materia en significado.
Y entonces entiendes algo: el arte latinoamericano no es una sola historia. Nunca lo fue.
Esta exposición, que forma parte del 50 aniversario de la Colección FEMSA, funciona como un dispositivo abierto. No te da respuestas cerradas, sino conexiones posibles. Es como un origami que se despliega frente a ti.
Sales con más preguntas que certezas… pero también con una sensación clara: el arte sigue siendo una de las formas más honestas de entender quiénes somos.
📍 Disponible del 20 de marzo al 9 de agosto en MARCO.


