Un domingo muy metalero y pagano en Monterrey.
Domingo por la tarde en la ciudad de Monterrey; diciembre 7, la gente sale apresurada desde ya, es buen tiempo para hacer las compras navideñas, la cena del veinticuatro, para el regio normal todo el mes de diciembre es buen mes para ir planeando todo con anticipación; eso, claro, sin dejar atrás nuestras tradicionales carnes asadas y el fútbol. Además, siempre hay cosas por hacer: a una cuadra del ya mítico Café Iguana, en el Barrio Antiguo de la ciudad, los domingos se instala un popular mercadito, el Callejón Cultural (o del arte), ropa, comida, souvernirs, recuerdos de la ciudad, discos, libros, artesanías, antigüedades etc…de todo se puede encontrar, y cientos de regios y turistas lo visitan cada fin de semana, y, por si fuera poco… hoy estaba planeado el primer desfile de Krampus en la ciudad, y, por si fuera (una vez más) poco: Dark Vission Entertainment nos da a todos los metaleros, Paganos y no Paganos de esta ciudad como regalo adelantado un Festival (o, ¿mini festival?) de domingo por la tarde con tres bandas de enorme cartel internacional y renombre, para públicos de tres géneros distintos: los alemanes death metaleros mélodicos Atrocity (formados en 1985), la banda líder del metal pagano (o folk metal), de Rusia, Arkona y la power banda de metal sinfónico alemán, Leaves Eyes que sería la encargada de cerrar la noche.



Yo, por mi parte, todo el día me la pasé disfrutando en casa de un domingo de NFL, pizza y cerveza, haciendo mi propia previa del evento, y cuando terminaron los partidos de las tres me dirigí al Café Iguana (llamado también, la Catedral del Metal en Monterrey), ya que la cita estaba planeada a las siete de la tarde, hora en que se abrirían las puertas del bar.
Entonces, a las 8.30 p.m. mientras los fans del metal iban llegando y llegando, Atrocity, la banda formada en Ludwigsburg, Alemania en 1985 y liderada por el gigante carismático Alexander Krull y Micki Richter, ambos también miembros de Leaves Eyes; la banda no tocaba en México desde el 2014 cuando promocionaban su álbum “Okkult”. Entonces a las ocho y media en punto comienza el recital medieval de historias plagadas de vikingos, ocultismo y una obsesión enfermiza de Krull y los suyos, por el mito del vampiro: de Drácula. “Desecretion of God” de la parte III de su saga “Okkult” (editado en 2023) sería la primera de toda una larga noche de cuatro horas de metal que nos esperaban. “Death by Metal” siguió inmediatamente y así fueron cayendo las once piezas de metal con que Atrocity cubriría la hora de su actuación abridora. Con un Krull siempre comunicativo con la audiencia (en alemán, inglés y su poco (pero entusiasta) español. Los fans por su parte, siempre entusiastas dieron algunos momentos de mosh pit e incluso corearon el “Ole ole ole Atro ci tyyy”; que el propio Krull y los demás integrantes de la banda aplaudieron e incluso grabaron con sus celulares. Cabe destacar que la canción más celebrada de su acto fue “Reich of Phenomena” dónde el mismo Krull admitió que tenía una estrecha relación con México, ya que su letra habla de un Imperio místico y caído, lleno de ancestrales misterios…





Tocaba el turno de Arkona, la banda de Metal Pagano con tintes de Folk favorita de todos los movimientos Wicca y similares de la ciudad (se veían, por todas partes, de todas las edades); formada en 2002, en Moscú liderada por Masha Scream (un apellido que le queda más que a la medida), las letras de la banda hablan principalmente acerca de la mitología eslava y la historia de Rusia, tocaron un set un poco más largo: una hora quince o veinte minutos…más bien parecería que estaban tocando una sola canción unida por todas las demás o que duraba más de una hora…! Agresión musical continua sin descanso, que comenzó con un largo intro de casi tres minutos y que, en medio de todo ese caos auditivo sonoro, de vez en vez agregaban unos minutos de paz folk con sonidos de instrumentos característicos de aquellas tierras, como balalaicas, o sonidos de flautas, tocaron todo su repertorio completo de la gira: “Kob”, “Ydi”, “Ugasaya”, “Mor”, “Goi, Rode, Goi” (la más festejada por los asistentes) y “Zimushka”. Para esos momentos el escenario del Café Iguana ya estaba lleno en su totalidad. Además, la banda, acompañó su actuación en todo momento con una pantalla e imágenes de sus vídeos, así como símbolos paganos, cráneos y demás objetos afines con la oscuridad y el ocultismo. Una belleza. Sin duda, la banda que se llevó la noche y que más aceptación tuvo de las tres y que derrochó más poder sobre el escenario.









Leaves Eyes aparecería unos minutos después de las once, para dar toque final a la velada, la banda, originaria de Luisburgo, Alemania, formada en 2003 por la icónica Liv Kristine y, en ese momento, todos los demás miembros de Atrocity, ya que, ella y Alex Krull estaban casados; Liv, exvocalista de Theatre of Tragedy había liderado la escena del metal sinfónico por demasiados años, junto a Anneke van Giersbergen y The Gathering. Pero, la realidad de Leaves Eyes hoy es otra: Liv Kristine abandonó la banda en 2016, el mismo año en que ella y Krull firmaran su divorcio; hoy su sucesora es la soprano finlandesa Elina Siirala, ella y Krull han sido los encargados de que el buque vikingo llamado Leaves Eyes continué a flote. Abrieron su show “Chain of the Golden Horn” donde se hicieron acompañar en el escenario por cuatro integrantes del colectivo Fraener Lag-Vikings of Monterrey (pueden buscarlos así en redes y asistir a sus reuniones o entrenamientos, que son gratuitos), los cuatro Vikingos acompañarían a los músicos en otros temas, como “Sign of the Dragonhead” y “Forged by Fire”, en total sería un set de dieciséis temas, repasando toda la trayectoria de Leaves Eyes donde destacarían “Who want to live Forever” (qué no es el cover de Queen), “Hell to the Heavens” y “Farewell proud man”, para despedirse pasadas las doce y media de la media noche… cuatro maravillosas horas de historias de vikingos, paganismo, leyendas nórdicas metal para todos los gustos.






Así deberían de ser los play list para futuras posadas y la cena familiar del 24.
Imágenes por: Arqueles García


