Movimiento social y memoria viva del rock nacional
Monterrey, Nuevo León. Más allá de los escenarios y los festivales, el ska mexicano nació como una respuesta cultural desde las periferias. Así lo entiende Arturo “Pino” Ruelas, compositor, cantante de Los Estrambóticos y una de las figuras clave en la construcción de este movimiento musical que, desde los años noventa, ha marcado a varias generaciones en México.
En entrevista con una servidora, Ruelas reflexiona sobre los orígenes del ska nacional, su vínculo con el rock urbano, la literatura, las artes visuales y la responsabilidad social del arte, a propósito del próximo concierto de la banda en Monterrey en: La última del año este 27 de diciembre en el estacionamiento del Río 70.
El origen: del barrio al movimiento
Para Ruelas, es fundamental distinguir entre el ska como género y el ska mexicano como fenómeno cultural. “El ska mexicano no es sólo un género. Es un movimiento. Es una fusión que se gestó en las periferias de la Ciudad de México y luego se extendió a todo el país.”
Bandas como Maldita Vecindad, Tijuana No!, Panteón Rococó y Los Estrambóticos utilizaron el ska como un ingrediente dentro de una mezcla más amplia que integró rock urbano, reggae, punk y sonidos populares, creando una identidad propia.

Rocotitlán: exclusión y resistencia
Uno de los momentos clave en esta historia fue el paso —y posterior veto— de Los Estrambóticos por Rocotitlán, considerado en los noventa el principal foro del rock mexicano. “Nos vetaron de Rocotitlán y eso nos obligó a ir a las periferias. Ahí fue donde realmente nació el movimiento del ska mexicano.”
Al quedar fuera del circuito central, la banda comenzó a tocar junto a agrupaciones del rock urbano como Tex-Tex, Trolebús, El Haragán y Banda Bostik enfrentándose a públicos difíciles, pero también construyendo una base sólida y auténtica.
Redes sociales antes de internet
Ruelas compara la circulación de los primeros demos en cassette con las dinámicas actuales de viralización. “Nuestro primer demo se pasó de mano en mano. Fue una red social analógica. La gente decidía qué valía la pena y qué no.”
Espacios como el Tianguis Cultural del Chopo y revistas especializadas como La Mosca en la Pared o La Banda Rockera fueron fundamentales para la difusión del rock mexicano cuando los grandes medios no ofrecían cabida.

Literatura, diseño y arte social
Además de su trayectoria musical, Ruelas ha desarrollado una obra gráfica reconocida por Corazón Chilango, iniciativa que premia proyectos que dialogan con la identidad urbana de la Ciudad de México. “Si el arte no es social, no es arte. Tiene que reflejar a la sociedad, conmoverla y, de alguna forma, transformarla.”
Formado en Bellas Artes, el músico concibe la composición musical y visual como un mismo proceso creativo, profundamente influido por la literatura. “Nunca he escrito un libro, pero todo lo que hago termina siendo literatura convertida en canciones.”
La escena actual y las nuevas formas de creación
Lejos de una postura nostálgica, Ruelas reconoce el valor de las escenas contemporáneas y los colectivos que se forman desde lo digital.
“Las escenas siguen existiendo. Cambiaron las herramientas, pero lo social sigue siendo lo que hace que algo perdure.” Desde el hip hop hasta los colectivos de producción independiente, el compositor destaca la importancia de la identidad y la conexión real con el público.
Monterrey: una plaza clave
Monterrey ocupa un lugar especial en la historia de Los Estrambóticos. Fue una de las primeras ciudades que visitaron fuera de la Ciudad de México y, hasta hoy, sigue siendo una de las más intensas para la banda. “Monterrey es una ciudad muy particular, muy apasionada. Es una de las plazas más importantes para nosotros.”
El concierto del 27 de diciembre reunirá a Los Estrambóticos, El Gran Silencio, Cabrito Vudú y Skaterrestres en un cierre de año que celebra más de tres décadas de mestizaje sonoro, resistencia cultural y comunidad.
Para Ruelas, el momento más importante de un concierto ocurre cuando el artista deja de ser el centro. “Cuando ya no importa tu voz y lo que importa es lo que todos estamos cantando juntos, ahí sucede la magia.”
Una idea que resume no sólo su visión del escenario, sino también la esencia de un movimiento que nació en los márgenes y hoy forma parte de la historia viva del rock mexicano.
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