Monterrey, Nuevo León Existen artistas que nacen rodeados de música… pero llega un momento en el que deben descubrir qué significa realmente para ellos.
Ese camino es el que hoy está recorriendo Andrik, músico, compositor y multiinstrumentista que poco a poco va construyendo su identidad dentro de la escena independiente. Muchos lo conocen por ser hijo de Tatiana, una de las figuras más queridas del entretenimiento en México, pero su historia musical empezó mucho antes de entender incluso quién era su mamá en el escenario.
El primer momento en que sintió la magia de la música ocurrió siendo apenas un niño.
Fue viendo Star Wars. “Escuché la música y me hizo sentir tantas cosas que quería descifrar esa magia”, recuerda. Aquella emoción lo llevó directo al piano de sus abuelos. Ahí comenzó una relación que con los años se convertiría en su lenguaje principal.
Desde los tres años tomó clases de música y, con el tiempo, aprendió a moverse entre distintos instrumentos. Sin embargo, siempre vuelve al mismo lugar cuando necesita ordenar una idea.
“El piano es donde me ubico. De ahí entiendo las armonías y cómo se conecta todo con la voz”.
A los 16 años comenzó a componer, inspirado por artistas como Natalia Lafourcade, Zoé e Illya Kuryaki, referentes que le hicieron pensar que también era posible construir su propio universo musical.


Una noche entre sintetizadores y canciones propias
Ese universo se dejó ver en el showcase que ofreció el jueves 13 de febrero en Camposanto, un espacio íntimo donde amigos, fans y prensa se reunieron para escuchar casi una hora de música original.
El set comenzó con “Perfecta”, una canción armoniosa que marcó los primeros pasos de su carrera y que resonó entre las luces de la ciudad que rodeaban el lugar.
Después llegaron temas como “Si me quieres soy tuyo”, que el propio Andrik define como una canción honesta con una intro inspirada en The Smiths, y “Rompecorazones”, una pieza luminosa que inevitablemente pone de buen humor.
El repertorio también incluyó canciones del álbum “Respiro”, entre ellas “Desvanece”, donde el sonido comienza a expandirse hacia un lenguaje más atmosférico: sintetizadores, pop galáctico y tintes de hyper pop que envuelven las melodías.
Uno de los momentos más especiales de la noche llegó con “Lluvia”, una canción escrita en 2020 después de que su casa se inundara. Un recuerdo convertido en música que pronto tendrá versión en vivo.
El cierre fue con “Espero”, una canción rítmica y suave que Andrik interpretó en vivo por primera vez, dejando un ambiente cálido y relajado entre el público.
Un artista que también produce su propio sonido
Más allá de componer y tocar varios instrumentos, Andrik también se ha involucrado en la producción musical, explorando el lado técnico del sonido.
“Me di cuenta de que muchas veces nadie iba a terminar las cosas por mí. Así que empecé a meterme en producción, mezcla, mastering… pero al final todo empieza con las ideas”.
Entre sus colaboraciones destaca el trabajo con la artista René, con quien compuso la canción “Nunca Tristes”, un tema que nació en plena pandemia y que buscaba convertirse en una especie de himno emocional para esos tiempos inciertos.
Vinilos, fotografía y nuevas formas de contar historias
En medio de una era completamente digital, Andrik también apuesta por los formatos físicos.
Su disco “Respiro” tuvo un tiraje limitado de 25 vinilos, disponibles en tiendas especializadas de Monterrey como Las Dunas Records y Music Lab.
Para él, escuchar música en vinil tiene una magia distinta.
“Hay algo especial en tener el disco en las manos y entender todo el concepto detrás”.
Otra de sus pasiones es la fotografía análoga, una disciplina que heredó de su abuelo y que recientemente integró incluso en el video de su nuevo sencillo.
“Capturar momentos para siempre tiene algo muy poderoso”.
“No sé qué es lo que sentí”: una nueva etapa
La noche en Camposanto también sirvió como presentación en vivo de su más reciente canción: “No sé qué es lo que sentí”, disponible en plataformas desde hace unas semanas.
El tema habla de esos momentos en los que un nuevo amor comienza… y uno intenta entender lo que está sintiendo.
“Es como una alegoría a la vida. Siempre estamos tratando de descifrar lo que sentimos”.
Musicalmente, la canción explora un terreno donde conviven influencias tan distintas como Julián Casablancas, Charly García, Natalia Lafourcade, Julieta Venegas y el pop contemporáneo, creando un sonido que él describe como una mezcla entre hyper pop y hyper rock, lleno de melodía y energía para el escenario y si algo quedó claro esa noche en Camposanto es que Andrik está justo en ese momento donde un artista comienza a encontrar su voz. Una voz propia.
Imágenes por: Arqueles García
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