Por: Alberto Castillo
Monterrey, Nuevo León. En Eternity, David Freyne propone una comedia romántica fantástica que estira el concepto de “amor eterno” hasta sus últimas consecuencias. La película imagina un más allá organizado como un limbo administrativo donde las almas tienen sólo una semana para elegir con quién pasar la eternidad. Ese punto de partida, tan simple como provocador, marca el tono de un relato que oscila entre la ligereza, la nostalgia y un humor que nunca se toma demasiado en serio.
La protagonista, Joan Cutler —interpretada con una mezcla de ternura y desconcierto por Elizabeth Olsen— llega a este peculiar “centro de decisiones” después de morir. Ahí descubre que deberá escoger entre dos amores muy distintos: Larry (Miles Teller), su esposo de toda la vida, y Luke (Callum Turner), el romance que la marcó en su juventud y que ha esperado décadas en ese destino intermedio. Lo que parece un triángulo amoroso convencional se convierte en una reflexión juguetona sobre los recuerdos, la identidad y las vidas que dejamos pendientes.

La mayor fortaleza de la película está en su guion. Freyne y Cunnane construyen un universo original, lleno de detalles absurdos —salas temáticas eternas, pasillos burocráticos, mundos “curados” para cada alma— que funcionan como escenarios humorísticos y a la vez como metáforas emocionales. Todo esto está trabajado con precisión narrativa: los diálogos se sienten fluidos, naturales y equilibrados entre lo cómico y lo sentimental.
Las actuaciones acompañan esa intención. Olsen encuentra el ritmo emocional exacto para una mujer dividida entre lo que fue y lo que hubiera querido ser. Teller aporta un encanto torpe y sincero que sostiene la química de la pareja, mientras que Turner encarna al amor idealizado con una serenidad melancólica que contrasta perfectamente. El reparto secundario, en especial Da’Vine Joy Randolph, añade color y ritmo a un mundo que nunca deja de ser juguetón.
Aun con todas sus virtudes, Eternity no mantiene la misma cadencia hasta el final. La película avanza con soltura durante gran parte del metraje, pero la resolución se estira más de lo necesario y la narración pierde un poco del impulso inicial. El tono —que combina romance, fábula y comedia existencial— funciona excelente en la primera hora, pero hacia el cierre se siente menos firme, como si la historia dudara entre ofrecer un remate emocional contundente o mantener el desenfado con el que comenzó.
Aun así, el humor nunca desaparece del todo y la película conserva su encanto incluso cuando su ritmo se dispersa.
Eternity destaca en un panorama saturado de fórmulas porque apuesta por una idea fresca y la envuelve con sensibilidad, humor y un diseño del más allá tan creativo como entrañable. Aunque su tramo final no tiene la misma fuerza que su planteamiento, la película logra ofrecer una experiencia cálida, divertida y con un toque reflexivo que la distingue del resto.
Es una propuesta ideal para quienes disfrutan de las comedias románticas con un giro fantástico y aprecian historias capaces de equilibrar lo absurdo con lo emocional sin perder el corazón en el intento.

En ti Cinépolis de confianza a partir del 4 de diciembre de 2025.


