Más de 45 mil personas hicieron del Parque Fundidora un territorio de música urbana, baile y celebración
Monterrey volvió a demostrar que sabe convertir un festival en una celebración colectiva. Este sábado 15 de agosto, el Parque Fundidora recibió a más de 45 mil personas para vivir la edición 2026 de Dale Mixx, una jornada en la que el reguetón, el trap, el hip hop y las nuevas corrientes urbanas encontraron un mismo punto de encuentro.
Desde las primeras horas, el ambiente comenzó a transformarse. Grupos de amigos, parejas, jóvenes que viajaron desde distintos puntos de México y fanáticos que llegaron con sus looks cuidadosamente preparados ocuparon los espacios del festival. Había quienes iban por un artista específico, quienes tenían una lista interminable de pendientes y quienes simplemente querían dejarse llevar por la música y eso fue precisamente lo que ocurrió.










Durante horas, el Parque Fundidora se convirtió en una enorme pista de baile. Entre escenarios, filas, zonas de descanso, propuestas gastronómicas y encuentros improvisados entre desconocidos que terminaban cantando la misma canción, Dale Mixx volvió a comprobar que la música urbana ya no pertenece únicamente a un género o a una generación.
Una noche para cantar a gritos
El cierre tuvo nombre propio: Arcángel.
“La Maravilla” tomó el escenario Dos Equis y convirtió el último tramo de la jornada en una celebración de sus clásicos. “Pa’ Que La Pases Bien”, “Ya Me Acostumbré” y “La Jumpa” fueron suficientes para que miles de voces se unieran en un solo coro.




Pero la noche ya había dejado momentos memorables.
En el escenario Little Caesars, Ozuna puso a bailar a la multitud con canciones como “Farsante”, “Se Preparó” y “Taki Taki”, mientras que Paulo Londra encontró uno de los momentos más emotivos de la jornada. “Romeo y Julieta” y “Nena Maldición” fueron coreadas por un público que convirtió el concierto en una especie de conversación colectiva entre artista y fanáticos.





Uno de los grandes aciertos de esta edición fue también la propuesta de Yandel Sinfónico, que llevó clásicos como “Rakata”, “El Teléfono” y “Algo Me Gusta de Ti” a un territorio diferente, combinando la energía del reguetón con arreglos orquestales.
Fue una de esas presentaciones que demostraron que el género puede transformarse sin perder su esencia.
De la nostalgia al presente
Manuel Turizo aportó una dosis de romanticismo urbano con “Una Lady Como Tú” y “Vaina Loca”, mientras Ryan Castro llevó al escenario la energía de la calle con “Mentira” y “Chévere”.



Y entonces apareció una figura que no necesita presentación: Ivy Queen.
La Reina del Reguetón recordó por qué su nombre forma parte de la historia del género. “Yo Quiero Bailar” y “Papi Te Quiero” hicieron que distintas generaciones compartieran un mismo momento: quienes crecieron escuchando reguetón y quienes apenas están descubriendo sus raíces.


La programación también abrió espacio para nuevas voces como Lunay, Dei V, Yorghaki, La Joaqui, Emjay y Alanis Yuki, mientras que el escenario Villa Pariseo mantuvo otra frecuencia con propuestas como DJ Young, Eme Malafe, Martinwhite, Sir Speedy, La Coreañera, Ramma, Franco Rey, DJ Drewther, Sayuri & Sopholov, Corux y Yeipi.















El público también fue protagonista
Pero sería imposible contar Dale Mixx solamente desde los escenarios.
El verdadero pulso del festival estuvo abajo, entre la gente.
Amigos que llegaron juntos y terminaron separándose para correr a distintos escenarios. Parejas que encontraron en una canción su momento favorito de la noche. Grupos de jóvenes que viajaron desde otras ciudades para vivir el festival por primera vez. Fanáticos que esperaron horas para estar cerca de sus artistas favoritos y quienes, sin importar la edad, terminaron bailando canciones que quizá ni siquiera tenían planeado escuchar.
El ambiente fue una mezcla de emoción, cansancio, calor, gritos, fotografías, comida, encuentros y esa sensación particular de saber que durante unas horas miles de personas están viviendo exactamente lo mismo.
También hubo espacios para descansar, propuestas gastronómicas, dinámicas y zonas de convivencia que permitieron que el público pudiera recorrer el festival a su propio ritmo.





Porque Dale Mixx no fue solamente una sucesión de conciertos: fue una experiencia que convirtió a Fundidora en una ciudad temporal donde la música era el idioma común.
Al final, cuando las luces comenzaron a apagarse y el último acorde quedó suspendido sobre el Parque Fundidora, quedó la sensación de haber formado parte de algo enorme.
Más de 45 mil personas lo hicieron posible y el Dale Mixx 2026 cerró dejando música, recuerdos, fotografías, canciones para volver a escuchar y una pregunta inevitable: ¿qué tendrá preparado Monterrey para 2027?
Imágenes por: Alberto Rentería Soto

