Monterrey volvió a cantar, bailar y recordar los años 90 la noche del sábado 22 de agosto, cuando Kabah tomó el escenario del Escenario GNP Seguros y encontró a un recinto abarrotado, dispuesto a entregarse por completo a la fiesta.
Con la mejor energía, actitud y el talento de grandes músicos, la agrupación demostró una vez más por qué se ha ganado un lugar especial en el corazón del público regiomontano. Desde los primeros minutos quedó claro que aquella no sería una noche para permanecer sentado: el baile se mantuvo prácticamente de principio a fin.
Formado a finales de 1993, Kabah llegó a Monterrey con un espectáculo cargado de nostalgia, pero también de una vitalidad que hizo que sus canciones se sintieran tan vigentes como en aquella década.


“Nosotros somos Kabah, ustedes son Kabah porque han estado con nosotros desde todo el tiempo que nosotros hemos estado con ustedes”, expresaron ante un público que respondió con gritos y aplausos.
Y entonces llegó la invitación definitiva: “Este es el show de Kabah, disfrútenlo, ¡vámonos!”.
El viaje comenzó con un medley noventero que encendió todavía más los ánimos. Entre referencias y momentos dedicados a RBD, Caifanes, Gloria Trevi, Café Tacvba con “Ingrata” y hasta “Tell Me What I Want” de Spice Girls, la banda convirtió el concierto en una celebración completa de aquella época.
La presentación de sus músicos, los cambios de vestuario y unos audiovisuales espectaculares mantuvieron la experiencia en constante movimiento. Kabah también hizo gala de su lado más juguetón, conectando con la audiencia a través de bromas, ocurrencias y momentos espontáneos.
“Vive el momento” fue prácticamente la filosofía de la noche.
Hubo además regalos para Monterrey: desde el escenario fueron lanzadas camisas con el mensaje “Kabah ama Monterrey”, provocando una auténtica carrera entre los asistentes.
Uno de los cambios de vestuario más llamativos llegó con los overoles amarillos, justo cuando sonaron “La vida que viene y yo me voy”, preparando el terreno para uno de los momentos más esperados: “La calle de las sirenas”.
Y, por supuesto, no podía faltar uno de esos guiños que ya forman parte del ADN de Kabah: “Me comprendes, Méndez”.


El resultado fue una noche en la que las luces, los audiovisuales, los vestuarios y la música hicieron su trabajo, pero fue la conexión entre Kabah y Monterrey la que terminó convirtiendo el Escenario GNP Seguros en una auténtica máquina del tiempo.
Por unas horas, el recinto dejó de ser solamente una sala de conciertos: se convirtió en una fiesta noventera donde chicos y grandes volvieron a bailar como si el calendario hubiera retrocedido más de tres décadas.
Imágenes cortesía
Arqueles García


