Monterrey recibió a uno de los proyectos más queridos de la escena indie pop argentina, Surfistas del Sistema, pero esta visita fue totalmente distinta a las demás. El tour fue anunciado hace un par de meses, y la reacción inicial fue de emoción al saber que SDS visitaría nuevamente nuestra ciudad. Pero también la noticia trajo consigo un sentimiento agridulce, ya que es el “Despedida” Tour.



Sin saber información concreta, los fans no pudimos evitar sentir una nostalgia distinta en esta visita al Foro Corona la noche del 7 de agosto. Sin saber cuándo nos volveremos a ver, SDS no nos dejó ni un momento desanimarnos, ya que su música, su banda, el sonido y el ambiente daban muchos motivos para alegrarse.
Y quizá esa sea una de las grandes virtudes de Surfistas del Sistema: convertir la melancolía en celebración. En sus presentaciones, las canciones funcionan como puntos de encuentro para un público que no solamente va a escuchar indie pop, sino a reconocerse en letras que hablan de amor, encuentros, despedidas y esas pequeñas historias que terminan convirtiéndose en recuerdos colectivos.




El escenario fue pulido por la banda regiomontana Era de Oro, quienes se encargaron de preparar al público llenándolo de energía y de canciones que se han convertido en himnos. Dentro de su set incluyeron dos colaboraciones, una de ellas siendo con SDS, titulada “Dejarnos llevar”, dando así una probadita de todo lo que veríamos durante el resto del show.
Nada, ni siquiera los shows anteriores, nos pudieron preparar para el conciertazo que dieron este año.
Este ha sido un tour por México con full band: saxofones, batería, bajo, guitarra y coristas. No cabe duda de que querían darnos una noche que nunca olvidaremos.
Y lo consiguieron.
El concierto tuvo un poco de todo y hubo diversas sorpresas en las canciones seleccionadas. Una de ellas fue “Ecos”, una de las favoritas entre fans, y vaya que se desató una fiesta al escuchar tan solo los primeros acordes.


Lo más nuevo también tuvo su lugar en el stage, canciones que no habíamos escuchado antes en años anteriores, pero todas tenían ese toque extra que aporta una banda completa en vivo. Los arreglos, las voces y la instrumentación hicieron que cada tema adquiriera otra dimensión.
Escuchar a SDS en vivo te transporta al amor, al primer beso, a ese último abrazo.
Y quizá por eso esta gira tiene un sabor tan particular.
Porque cuando existe la posibilidad de que sea la última vez —o al menos de que pase mucho tiempo antes del próximo encuentro— cada canción se escucha de otra manera. El público canta más fuerte, observa más, guarda más momentos.
Sin duda, Surfistas del Sistema lo dio todo sobre el escenario, y el público, en agradecimiento, lo dio todo de vuelta.
La despedida, al menos por esta noche, se convirtió en celebración.
Y mientras las últimas canciones sonaban, quedó esa sensación que dejan los buenos conciertos: la certeza de haber sido parte de algo que, aunque dure unas horas, puede quedarse contigo durante mucho tiempo.
Imágenes por: Ian C. Díaz


