Monterrey, Nuevo León. Así fue mi experiencia en el Mezcal Fest Monterrey en Casa Vecchia, un lugar con la elegancia y el ambiente perfecto para recibir una celebración dedicada a una de las bebidas más emblemáticas de nuestro país.
Desde que recibes tu kit de degustación al entrar, comienza la aventura. Frente a ti aparecen más de 30 marcas y mezcaleros llegados de diferentes estados de México, cada uno con una botella, una sonrisa y una historia que compartir.



Uno de los momentos que más disfruté fue conocer a Ignacia Villafañe, maestra mezcalera de Oaxaca y quinta generación de una familia que ha dedicado su vida a conservar este legado. Escucharla fue entender que el mezcal no se bebe solamente por su sabor; es un momento de conexión, de calma, de conversación y de respeto por una tradición que guarda siglos de historia.
Durante la cata que ofreció en una sala especialmente preparada para ello, tuvimos la oportunidad de probar tres de sus exquisitos productos mientras nos guiaba por sus aromas, sus características y la manera correcta de apreciarlos. Más que una degustación, fue una invitación a detenernos un momento y disfrutar con conciencia de lo que tenemos frente a nosotros.
Después llegó el momento de recorrer Casa Vecchia. Sus espacios elegantes y misteriosos, acompañados por música en vivo, creaban el escenario ideal para caminar sin prisa entre los diferentes expositores. Lo más valioso era descubrir que detrás de cada botella había una familia, una comunidad y años de conocimiento transmitido de generación en generación.



Uno de esos encuentros inolvidables fue con Mezcal Hermoso Cariño. Más allá de su gran sabor, conocer a la hija del compositor de la canción que inspira su nombre hizo que la experiencia tuviera un toque profundamente emotivo. Ella compartió con gran entusiasmo los nuevos proyectos de la marca, mientras su yerno nos habló del proceso, de los sabores y de algunos consejos básicos para quienes nos estamos acercando a este fascinante mundo del mezcal.
Y justamente ahí está la magia del Mezcal Fest: no necesitas ser un conocedor para disfrutarlo. Al contrario, es un espacio donde los productores te toman de la mano y te enseñan a descubrir poco a poco los matices de esta bebida ancestral.
El 19 y 20 de junio Monterrey fue escenario de un encuentro lleno de cultura, música, sabores y personas que aman lo que hacen. Ojalá más personas se animen a vivirlo en futuras ediciones, porque más que un festival de bebidas, es un viaje por las historias y tradiciones que México guarda en cada copa de mezcal.
Entrevista a gnacia Villafañe:


