Monterrey, Nuevo León. La noche del sábado 13 de junio, la música logró algo sumanente difícil: hacer que miles de personas recuerden quiénes fueron, dónde estuvieron y qué sintieron cuando escucharon esas canciones por primera vez.
Eso ocurrió en el Escenario GNP Seguros durante el homenaje sinfónico a Juan Gabriel encabezado por Susana Zabaleta y Carlos Alberto Velázquez.

Desde los primeros acordes quedó claro que no sería una simple sucesión de éxitos. Había respeto, estudio, sensibilidad y una profunda admiración por uno de los compositores más importantes que ha dado México.
Carlos Alberto Vázquez abrió la velada con una elegancia vocal impresionante. Después apareció Susana Zabaleta, radiante en rojo, juguetona, provocadora y auténtica como siempre. Imposible imaginarla de otra forma.
Entre bromas, confesiones y ocurrencias, fue construyendo una noche donde la música se convirtió en protagonista absoluta.
Escuchar temas como “Costumbres”, “Fue un placer conocerte”, “Ya lo sé que tú te vas” o “Abrázame muy fuerte” interpretados por voces tan distintas y complementarias fue un verdadero regalo.
Y es que Juan Gabriel tenía esa capacidad extraordinaria de escribir canciones que parecían hablarle directamente a cada persona. Canciones sobre amor, abandono, esperanza, orgullo, despedidas y reencuentros.
Por momentos el concierto parecía una reunión de viejos amigos. Había sonrisas, lágrimas, aplausos espontáneos y muchas personas cantando cada palabra como si fuera parte de su propia historia.
Uno de los momentos más bellos llegó cuando Carlos compartió la importancia que había tenido la voz de Susana durante algunos episodios complicados de su vida. Fue un instante genuino, profundamente humano, que dejó al descubierto la admiración que existe entre ambos artistas.


La aparición del Mariachi Tecalitlán de Monterrey añadió todavía más emoción a una noche que ya parecía inmejorable.
Y cuando llegaron “Amor Eterno”, “Yo no nací para amar” y finalmente “El Noa Noa”, el público simplemente se entregó por completo.
Porque algunas canciones no envejecen.
Simplemente nos acompañan toda la vida.
Imágenes por: Arqueles García

