Monterrey, Nuevo León. La tercera visita de Leo Rizzi a Monterrey confirmó algo que ya parecía evidente: su conexión con el público regiomontano sigue creciendo con cada presentación.
La noche del 7 de junio, el cantante hispano-uruguayo llegó al Foro Corona para presentar en vivo su nuevo álbum La Belleza De Las Flores, ofreciendo un concierto íntimo, elegante y lleno de momentos memorables.
Pasados los primeros minutos del espectáculo, las luces se apagaron y la banda tomó sus posiciones antes de dar paso al protagonista de la noche. Vestido con traje oscuro y acompañado de una escenografía sobria que permitía que las canciones ocuparan el centro de atención, Leo apareció entre los aplausos de un público que desde el inicio se mostró completamente entregado.


Nacido en Ibiza y criado en Uruguay, Rizzi ha construido una propuesta que combina la sensibilidad del cantautor con elementos del indie pop contemporáneo. Esa mezcla volvió a hacerse evidente durante un repertorio de 18 canciones donde convivieron algunos de sus temas más conocidos con material de su nueva producción.
Entre los momentos más celebrados aparecieron interpretaciones de Corazón Hinchado, Párpados y Aquí Nadie Se Puede Morir, canciones que fueron coreadas por gran parte de los asistentes.
Uno de los aspectos más destacados del concierto fue la facilidad con la que el artista logra conectar con la audiencia. Ya sea mediante gestos, movimientos sutiles o simplemente dejando que las canciones hablen por sí mismas, Leo mantiene una cercanía constante con quienes lo escuchan.


El público respondió durante toda la noche, acompañando tanto los momentos más íntimos como aquellos de mayor energía.
La presentación concluyó con un encore compuesto por Amapolas, Invierno y Samba, una pieza especial incluida únicamente en la edición en vinilo de La Belleza De Las Flores.
Con ese cierre, Leo Rizzi dejó al Foro Corona con la sensación de haber presenciado una etapa importante dentro de su evolución artística. Un concierto donde la sensibilidad, la elegancia y la conexión emocional con el público terminaron convirtiendo la noche en una experiencia especial y difícil de olvidar.
Monterrey volvió a rendirse ante el encanto de Leo Rizzi y todo indica que esta historia todavía tiene varios capítulos por escribir.


