Nota y foto por: Alberto Rentería Soto
Monterrey, Nuevo León. La noche del 30 de mayo en Foro Corona se vivió una reunión de personas dispuestas a cantar sus heridas, sus miedos y sus emociones junto a una artista que ha hecho de la honestidad brutal su principal lenguaje. Bruses es capaz de construir espacios seguros donde la vulnerabilidad, la ansiedad, el amor, el caos y la catarsis pueden existir sin filtros.
Desde antes de que apareciera en el escenario, la expectativa era evidente. Apenas arrancó el show, la conexión con el público fue inmediata. No hubo necesidad de grandes artificios porque la verdadera fuerza estaba en las canciones y en la manera en que cada persona parecía encontrar una parte de sí misma dentro de ellas.




Uno de los momentos más explosivos llegó con “FBI”, cuando el foro entero se convirtió en un coro gigantesco. Las voces del público prácticamente opacaban por momentos el sonido del escenario, confirmando que la canción ya pertenece tanto a los fans como a la propia BRUSES.
La energía continuó creciendo con “RATERA”, mientras que temas como “ME ESTOY RINDIENDO am0r :(”transformaron el recinto en un espacio mucho más íntimo y vulnerable, de esos donde el silencio entre versos también comunica.



A lo largo de la noche, BRUSES demostró por qué se ha convertido en una de las voces más particulares del pop alternativo mexicano. Su interpretación se siente genuina, sin poses ni personajes. Todo parece surgir desde un lugar profundamente personal.
Y si el concierto ya estaba cargado de momentos memorables, llegó uno que nadie esperaba.
Durante “Monstruos”, BRUSES comenzó a tatuarse en pleno escenario mientras seguía interpretando la canción. La reacción fue inmediata. Entre gritos, sorpresa y teléfonos intentando capturar el instante, el momento terminó convirtiéndose en uno de los más comentados de toda la noche.


También hubo espacio para la tradición no oficial de los conciertos en México cuando un Doctor Simi aterrizó en el escenario, provocando risas y una enorme ovación entre los asistentes.
Más allá de las canciones, lo que ocurrió en Foro Corona fue una demostración de la comunidad que BRUSES ha construido alrededor de su música. Una comunidad donde sentirse diferente no es motivo de vergüenza sino de encuentro.
Al final, Monterrey no solo presenció un concierto. Presenció una noche donde cientos de personas cantaron a todo pulmón aquello que muchas veces cuesta trabajo decir en voz alta.
Conoce más sobre el trabajo de: Alberto Rentería Soto

