Monterrey, Nuevo León. La noche del viernes 15 de mayo se sintió como una reunión entre amigos donde la música simplemente fluye sola.
De alguna manera, entrar al venue se sentía como meterse al universo de Finding Nemo y encontrarte con las tortugas surfer que viven felices dejándose llevar por la corriente. Así transcurrió toda la noche: relajada, cálida, libre y completamente conectada con la música.
Todo comenzó poco después de las 9 de la noche con Eela Huuá, banda que abrió el viaje con una mezcla bastante orgánica entre lovers rock, dub, reggae roots y rap. Desde los primeros minutos quedó claro que no venían solamente a tocar canciones: venían a crear atmósfera.






La vocalista, con una presencia que inevitablemente recordaba por momentos a Linda Perry de 4 Non Blondes, sostuvo el escenario con muchísima personalidad y una vibra completamente honesta. Uno de los momentos más emotivos llegó al final de su presentación, cuando dedicó precisamente una canción de 4 Non Blondes a una persona importante en su vida que ya no está presente físicamente. Y sí, el venue entero bajó la energía por unos minutos para simplemente escuchar.
Después llegaron las chicas de Catarsis, quienes transformaron el Foro Corona en un pequeño refugio bohemio lleno de luces tenues, groove suave y sonidos envolventes.
La banda regiomontana continúa creciendo dentro de la escena alternativa local gracias a una propuesta muy emocional y cercana. Entre outfits boho, buena vibra y un público rodeado de amigos, fans y músicos locales, Catarsis logró algo complicado: hacer que un show se sintiera íntimo incluso con el venue completamente atento.






La energía cambió radicalmente cuando aparecieron Los Fibos, originarios de León, Guanajuato y honestamente, llegaron a incendiar el lugar.
Con muchísimo carisma, bromas constantes y una actitud totalmente desinhibida, la banda convirtió el escenario en una fiesta punk-rock con saxofón incluido. Su versión de “No Hay Novedad” sonó caótica, divertida y raramente perfecta, mientras que el cover de The Cure terminó conectando inmediatamente con el público.
Además, presentaron parte de esta nueva etapa musical que arranca con “crujipollo”, donde el sonido se siente más crudo, acelerado y explosivo sin perder su esencia irreverente.








Y para cerrar la noche apareció Isla en el Desierto, una de esas bandas regiomontanas que poco a poco sigue sumando seguidores gracias a una propuesta que realmente se siente fresca.
Con una mezcla de rock latino, reggae, ska y fusión tropical, Isla en el Desierto tiene una identidad muy clara: traer vibra marina a la jungla de asfalto regia y lo logran.
Su show terminó funcionando como el cierre perfecto para una noche donde todo giró alrededor de lo mismo: música honesta, comunidad y esa sensación de que todavía existen espacios donde el público puede descubrir propuestas nuevas sin prisas y simplemente disfrutar.






imágenes de Eela Huuá, Catarsis y Los Figo cortesía de Arqueles García
Imágenes de Isla en el Desierto cortesía de Vlad Girón


