Monterrey, Nuevo León. Desde temprano, el sábado 11 de abril, la Expo Guadalupe comenzó a transformarse en el epicentro de la música norteña y tejana con la llegada del Nortex Festival 2026.
El flujo constante de asistentes marcó el arranque de la jornada: botas vaqueras, sombreros bien puestos, mezclilla en todas sus formas —vestidos, chalecos con barbas, tonos clásicos y atrevidos—, además de detalles modernos como botas rosas, plateadas y hasta con estética galáctica. El ambiente anticipaba una celebración colectiva donde la identidad norteña sería protagonista.
El cartel reunió a figuras clave del género, comenzando con Los Apostadores, quienes encendieron los primeros pasos de baile. Posteriormente, los históricos Los Cadetes de Linares reafirmaron su legado como pilares del corrido tradicional.





La jornada continuó con Conjunto Oro, quienes aportaron una conexión generacional a través de su sonido, seguidos por Los Reyes del Camino, representantes de las historias de carretera y vida cotidiana que caracterizan al género.






Uno de los momentos destacados fue la participación de David Lee Garza y sus Musicales, referente del Tex-Mex, cuya propuesta combina tradición con frescura escénica. A su vez, Leandro Ríos mostró su capacidad de conexión directa con el público, consolidándose como una figura vigente dentro del regional.








La intensidad creció con Los Invasores de Nuevo León, cuya interpretación de clásicos como “Laurita Garza” convirtió el recinto en un coro multitudinario, evidenciando su permanencia como referente del género.







Posteriormente, Albert Zamora ofreció una presentación que funcionó como transición perfecta hacia el acto principal, manteniendo la energía en alto pese a las condiciones climáticas.





Durante la jornada, la lluvia hizo acto de presencia; sin embargo, lejos de dispersar al público, fortaleció el ambiente festivo. Con botas en el lodo y sombreros empapados, los asistentes continuaron cantando y bailando, integrando el clima como parte de la experiencia.
El punto culminante llegó pasadas las 11 de la noche, cuando Intocable tomó el escenario ante más de 30 mil personas. Los primeros acordes de “Aire” desataron una reacción inmediata, convirtiendo el espacio en una experiencia colectiva donde nostalgia, identidad y emoción se fusionaron.










El cierre estuvo a cargo de David Olivares, quien aportó el toque final a una jornada que reafirmó la vigencia del género.
Más allá de los números, Nortex 2026 destacó por su ambiente cercano. Desde ruedas de prensa dinámicas hasta artistas accesibles y honestos sobre sus próximos proyectos, el festival evidenció su crecimiento como una plataforma clave en la escena musical del norte del país.
Con esta edición, Nortex se consolida como uno de los encuentros más importantes en Monterrey, reafirmando que la música norteña y tejana no solo permanece vigente, sino que continúa evolucionando y conectando generaciones.
Imágenes por: Arqueles García


