Monterrey, Nuevo León. Hay artistas que llegan con un discurso calculado y otros que simplemente hablan desde el corazón. Valeria Kol pertenece claramente al segundo grupo. En una rueda de prensa relajada, entre risas y confesiones, la cantante dejó claro que su historia musical está profundamente marcada por la frontera, por Tamaulipas… y por ese deseo enorme de cantar su propia historia.
Nacida en Valle Hermoso, Tamaulipas, pero con camino recorrido en Monterrey, Valeria entiende su música como una mezcla natural de mundos. Cuando habla de su identidad, lo hace con una frase que lo explica todo: “soy niña de frontera”.
Esa condición, dice, la formó escuchando de todo: desde Selena hasta las boy bands que llegaban desde Estados Unidos por televisión.
“Crecí con esa mezcla de música en español y en inglés. Escuchaba a Selena, pero también veía y escuchaba a las boy bands. Todo eso se me quedó. Yo uso todo lo que recibo de los géneros, no dejo nada fuera”, cuenta entre sonrisas.
Esa fusión hoy toma forma en Cóctel Cumbia, su nuevo proyecto musical, donde el pop, los sonidos tropicales y los toques latinos conviven con total naturalidad.
Pero más allá del ritmo pegajoso, lo que más emociona a Valeria es otra cosa: ser solista por primera vez.
Cuando habla de este momento, su reacción es genuina. Todavía parece procesarlo.
“No me la creo”, dice con honestidad. “Creo que me voy a tardar algunos días en procesarlo. Para mí esto es un regalo, un regalo divino. Las canciones se tienen que compartir, y mi deseo es que la gente conecte conmigo”.
Y aunque el sueño apenas comienza, ella ya se siente ganadora.
“Hoy por hoy yo me siento triunfadora”, afirma.
Parte importante de esa emoción tiene que ver con volver a casa. Antes de pensar en grandes escenarios, Valeria regresará a cantar a Valle Hermoso, el lugar donde comenzó todo.
La idea la conmueve profundamente.
“Me honra, me hace sentir amada”, confiesa. “La última vez que fui se me acercaron maestros de la secundaria para pedirme una foto. Ellos me vieron cantar en concursos cuando estaba chiquita… incluso llegó un momento en que ya no me dejaban competir y me ponían de jurado”.
Recordar esas escenas —la plaza, las calles, las iglesias del pueblo— la llena de nostalgia y energía.
“Voy caminando y pienso: aquí está toda mi historia. Volver es gasolina pura”, dice.


Entre cumbias, fusiones latinas y sueños que apenas empiezan a tomar forma, Valeria Col avanza con el corazón puesto en la frontera que la vio crecer.
Y si algo dejó claro en esta presentación es que su meta no es pequeña: cantar en todos lados… hasta que su música se vuelva imposible de ignorar.
“Quiero estar en todos lados —dice riendo—. Que digan: esta muchacha ya la vemos hasta en la sopa”.
Y por el ritmo con el que viene su proyecto, parece que va exactamente en ese camino.
Rueda de prensa completa aquí:

