El Ángel de la Muerte a la pantalla.
Monterrey, Nuevo León a 14 de enero 2026. Asistí la noche de ayer, martes, a laCineteca Nuevo León; como parte de la Septuagésima Octava Muestra Internacional de Cine. La película: “La desaparición de Josef Mengele”, basada en la novela homónima de Olivier Guez. La película número catorce del director de cine y teatro ruso Kirill Serébrennikov. Con un guion escrito por él, cómo ya mencioné antes, basado en la novela de Guez.
De Mengele, ya se han escrito montón de cosas, desde libros, canciones de heavy metal, himnos como “Angel of Death” de Slayer, y claro adaptaciones cinematográficas. De hecho, casi al final del filme, el mismo Mengele (interpretado por August Diehl, tal vez lo ubiquen de “Bastardos sin Gloria” de Tarantino, haciendo una increíble actuación cómo el Doctor Nazi), casi al fin, Mengele se queja “¡Están haciendo una película sobre mí y un actor americano me interpretará!” Jajaja… estoy casi seguro que más de uno pensamos en un clásico del Séptimo Arte: “Los niños del Brasil”, basada en la novela de Ira Levin, con Gregory Peck como Mengele.
El filme, por poco más de dos horas y quince minutos nos cuenta, con una hermosa fotografía en blanco y negro, la vida de Josef Mengele, médico del Tercer Reich nazi, en su famosa huida de Alemania, (junto con otros miles de nazis que salieron huyendo de Alemania, escondiéndose de la ley, y que la gran mayoría llegaron a Sudamérica…pero aunque no lo crean, muchos de ellos, llegaron también aquí a México, incluso aquí a Monterrey), Mengele, cómo tantos, llega a Argentina en 1949, claro, con pasaporte falso, cómo parte de una red de escape para criminales nazis llamada “la ruta de las ratas”. Luego de allí, llega a Paraguay para finalmente terminar en Brasil, dónde muerte a finales de los años setenta.
Bueno, la peli se basa solo en lo que pasa en Argentina y Brasil. Entonces vemos a un Mengele aun con vigor, fuerza y carisma… pero mucha paranoia, por supuesto, es lógico. Y luego vemos a otro Mengele, totalmente diferente: al final de su vida, viejo y terminado, viviendo en la pobreza. Nada de lo que estaba acostumbrado.

La película va de flashbacks en flashbacks, claro, sin dejar fuera los infames experimentos genéticos que llevó a cargo en Aushwitz. Estas partes, filmadas a color, para que tengan más intensidad sobre el espectador. Sangre. Quirófanos. Bisturís y Mengele cortando cuerpos deformes de judíos sin suerte. Luego, volvemos al bello y tranquilizador blanco y negro.
Luego, vemos la parte quizá más dramática y mejor actuada de todo el filme (aunque todos están maravillosos en sus papeles), cuando aparece Rolf, hijo de Mengele, y lo vemos viajando para llegar a Brasil y ver a su padre, o más bien, conocer a su padre ya viejo y acabado, malhumorado, con esos aires aun de racismo y odio antisemita, con su famosa aberración hacia el fumar y los cigarrillos; es ahí en la interacción de ambos, dónde vemos a un Mengele, que no sabe como actuar ante sangre de su sangre, y dónde vemos un poco, tan solo un poco de humanidad (como 20 segundos, menos de un minuto) del famoso y cruel médico asesino de Adolf Hitler.
Partes como ésta, y luego, presenciar el final de Mengele, aterrorizado por sus fantasmas y demonios, recordemos que falleció en 1978 en Brasil. Valen totalmente la pena, todo el filme vale la pena verlo dos, tres veces.
Un filme histórico que espero ver ganando premios en todos los Festivales. (En los Oscars lo dudó, pero en verdad que se lo merece).


